¡Felicidades, lindura!
17 años. Escribo este número y no sé muy bien cómo explicarte lo que siento al escribirlo. Me suena a muchos años, me suena a que han pasado demasiado rápido, o yo qué sé. Lo que sí sé es que, al pensar que ya tienes esa edad, me da una mezcla de orgullo y nostalgia a la vez.
Orgullo porque te veo crecer, cumplir tus sueños, o, al menos, alguno de ellos, equivocarte, aprender, viajar, conocer mundo, cantar en el coro ¡jajajaja! Orgullo de saber que eres muy buena persona, aunque lo de ser cariñosa lo llevas regular, pero bueno, ¡sé que estás ahí!
Y nostalgia porque, si cierro los ojos, puedo verte de pequeña y recordar muchas cosas de aquellos años, tu manera de sonreír, tus ocurrencias, tus gestos, en fin, mi Clara de cuando era chica, a la que sigo adorando ahora que ya eres grande.
En mi corazón siempre guardo a la niña que fuiste y, al mismo tiempo, a la mujer en la que te estás convirtiendo.
Claru, sé quien tú quieras ser.
Estudia lo que realmente te ilusione, sigue aprendiendo y no quieras
ser perfecta, porque eso no sirve para nada. No tengas miedo a
equivocarte, todo lo contrario, si te equivocas, se intenta de nuevo
y pa’lante.
Habrá días en los que te sentirás perdida y otros en los que creerás que tienes el mundo entero en tus manos. Habrá personas que te harán muchísimo bien y otras de las que aprenderás, aunque sea de la manera más difícil. Recuerda que no todo el mundo merece quedarse.
Clara, no seas demasiado dura contigo. No te compares, porque cada persona tiene sus circunstancias, sus tiempos y sus habilidades. Y nunca, nunca permitas que alguien te haga sentir menos ni que te haga sentir mal. Aprende a elegirte.
Aprende a elegir lo que te hace feliz, a alejarte de lo que te hace daño, a decir que no cuando quieras decir que no y a decir que sí cuando te apetezca, incluso a esas cosas que dan un poquito de miedo pero que pueden hacerte crecer.
Enamórate, pero no te pierdas por nadie, ten amigas que se conviertan en familia y, cuando te acuerdes, me das un besillo...¡jajajaja!
Bueno, artista, quizá dentro de unos años leas esta carta y sonrías al recordar que tu tía se ponía una mijita sentimental en todas las cartas de cumpleaños, pero hay algo que quiero que recuerdes siempre, que pase lo que pase, si Dios me da salud, en mí vas a tener un lugar donde volver.
Muchísimas felicidades, preciosa. Te quiero muchísimo, más de lo que probablemente te digo y más de lo que estas palabras pueden explicar.
¡Un beso grande!

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