martes, 14 de septiembre de 2010

Tejiendo



Tejiendo a mi gusto el corazón que quiero,

cobijándome del frío del rostro sereno.
De suave lana e hilos de seda
abrigando mi alma de la falsa moneda.
Punto entrelazado, corto y holgado,
símbolo del amor sin obligación entregado.

La venda de la fe devuelta queda,
ojos liberados de la pertinaz ceguera,
El pecho de la libertad luce por fuera,
ondeando el color libre de su bandera.
El horizonte trazos de esperanza flamea,
sin que ésta se convierta en inmortal condena.

Rayos del rubio sol a la puerta llaman,
acompañado de la lluvia para días en calma.
Horas que laten a ritmo de tango,
anuncian la llegada del momento esperado.
Sigo tejiendo el corazón que merezco,
meciéndome en la humilde silla de mis ancestros.