viernes, 22 de enero de 2010

…de verdad, estoy cansada

Reconozco, y me pesa, que estoy cansada,
que las fuerzas del alma también se agotan,
necesito que no fijéis más en mi vuestra mirada,
y que callen para siempre vuestras bocas.

¿Eres capaz, por un momento, de oír el silencio?,
¿dejará tu lengua de ofender?
Tu cabeza, bájala del vaivén del trapecio
y respira, no quieras decirlo todo sin saber.

No os preocupéis tanto por mí, de verdad,
que no quiero a personas sin corazón,
no me merece la pena la sin razón
en cavernas colmadas de oscuridad.

Cuando me veas, no me abraces, ni me beses,
que las máscaras nunca me gustaron.
La pena se hizo dura al verte
y mis brazos rotos quedaron.
A esas "personas" que tanto daño hacen.