martes, 24 de noviembre de 2009

Pintando un sueño

Lienzo grande,
tiene que caber todo lo que quiero,
pinceles de todos los tamaños,
para pintar lo menos malo y lo más bueno.

Caballete alto, bajo, ancho y estrecho,
en fin, acorde al lienzo.
Colores primarios, secundarios e intermedios,
sin olvidar el blanco y el negro.

Era el primer sueño que pintaba,
esbocé una y otra vez hasta encontrar lo que soñaba.
Desperté varias veces, pero dormida quedaba
para realizar esa quimera que necesitaba.

¿Qué pinto primero?,
¿la realidad o el sueño?
Empezaré por el sueño,
quiero que se cumpla lo que siento.

Rojo para las sonrisas,
para el pañuelo que tan bien te queda,
para el manto bordado en seda
y para la sangre en primavera.

Azul para ti.
Te pinto del color de la pureza,
del conocimiento y de la inteligencia,
de la ebria melancolía y de la dura tristeza.

Amarillo sol,
de los campos de mi tierra,
de la playa desierta
y del oro de tu cabeza.

Naranja intenso,
para el fuego que quema,
para la llama que arde,
para teñir nuestra hoguera.

Verde esperanza,
la que nunca se pierde,
la que nunca se encuentra
cuando no se sueña.

Violeta, el mío.
El que pinta mis letras,
El que sueña conmigo.
El que me acompaña despierta.