viernes, 3 de abril de 2009

Herencia

Dolores, con descendencia latina, cuyo significado nos viene a decir, “sufrir, la que sufre, sufriente”.
Nombre con el que me bautizaron, hace ya 27 años, en honor a, la que poco más tarde se convertiría en mi segunda madre, mi abuela.
Bendita herencia, llevar el nombre de tan admirada persona me llena de orgullo, puede ser un nombre triste o penoso, pero es el legado que me hace grande.
Soy heredera del nombre que tantas veces la describió en el sentido propio del la palabra, mujer que desde temprana edad tendría que forjar su inmenso corazón a golpe de sufrimientos.
Viernes “de Dolores”, hoy es nuestro santo, es el primero que pasaré sin ese primer beso de felicitación que me dabas al despertar, hoy me sentiré huérfana de tu olor a gloria, hoy miraré al balcón celeste buscando tu sonrisa, hoy cerraré los ojos y sentiré tus manos, hoy el azahar de los naranjos perfuman el camino que me lleva hasta a ti, hoy…

Quiero felicitarte y enviarte un ramo de esos besos que guardo para ti.

Te quiero