viernes, 5 de noviembre de 2010

Li(fe)berada


Desvelada aquella noche levantose de la cama,

sin zapatos calzados desnudos sus pies quedaban.
Sin destino trazado por el pasillo deambulaba,
y sin horizonte nuevo sus ojos tropezaban.

Perdida en la noche oscura, encontrarse deseaba,
y encendiendo mil luces creyó que lo lograba.
Sentose sin asiento en el escalón que no estaba
sintiendo el frío eterno de la soledad llamada.

Mirose al espejo de la esperanza condenada,
dibujando una sonrisa que sus labios malgastaban.
Lavose la cara sin agua que le aclarara
ese mar de dudas que a su corazón castigaba.

Rompiose las costuras del vestido de su alma
dejándola libre como el sol de la mañana.
Riose de la pena, de la injusticia más amarga
y sintiose que por dentro su mar ondeaba calma.

Bendita la hora de la decisión tomada
Callejones sin salidas convirtiose en lindas plazas.
La fuente de su vida manantial de esperanza,
correteando mariposas de colores dibujadas.

De la mano pasea con su persona encontrada
regalando flores frescas a su vida olvidada.
Sonríe sin pereza porque ésta no colapsa
la felicidad de reconocerse en el agua reflejada.

A  R.V.