jueves, 28 de mayo de 2009

Sueño de costales

Como ya hice referencia en el blog cofrade de mi pueblo, en palabras de la novelista francesa Simone de Beauvoir “una no nace, sino que se convierte en mujer”. Que una mujer decida, además, llegar a ser costalera, básicamente, no debe suponer sino una doble afirmación de un carácter y un fervor religioso expresados a través del sacrificio personal e incluso del sufrimiento físico. Exactamente, por los mismos motivos que un hombre llega a ser costalero, digo yo. No creo que ni una cosa ni la otra sean características exclusivas de ningún sexo en concreto.
Todo está consumado, ayer realizamos el último ensayo para que el sábado ese trabajo en equipo realizado durante largas tardes recoja el fruto deseado, pasear a Nuestra Señora de Fátima por las bonitas calles de Montellano.

Después de tres años vuelvo a soñar, vuelvo a recordar aquellos nervios e ilusión, hacer algo que nunca antes había ni imagino, salir de costalera. ¿Seríamos capaces de llevar a cabo la labor encomendada?, ¿tendríamos la fuerza suficiente de llevar el paso?, ¿cómo se anda?, ¿el costal cómo se hace?, “derecha alante-izquierda atrás” ¿cómo?,…ufff, menudo encargo.

Reconozco que después de ese tiempo algunos costales salen regular, se hacen una y otra vez, nos quejamos del peso, los capataces han obtenido el Doctorado de la Paciencia, pero eso son minúsculos (utilizando el vocablo de mi segundo hermano, Jesús) acontecimientos que darán lugar al gran día.

Son casi cuarenta los corazones que latirán al unísono de las campanillas que susurran el tintineo a la Virgen, las cinturas ya están preparadas para dar el mejor de los movimientos, la pereza ¿qué es eso?, costales de colores para pintar las trabajaderas, capataz y contraguías marcarán el camino trazado y todo un pueblo engalanado para arropar el gran acontecimiento.

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Por qué?


y…¿por qué no?. Si en el fondo te da igual, no cambia tu vida, no te beneficia ni te perjudica, no te da riquezas, no te hace reír ni llorar, no eres más ni menos, entonces ¿por qué?, ¿quién eres tú?, ¿te has mirado?, ¿has reconocido tus carencias?, ¿eres consciente de tu hipocresía?, ¿de qué te avergüenzas?
Ah!! ya entiendo, es por nada, la palabra ausente, hablar por hablar, pero hablar de ¿qué?. Me parece que sigo sin entender, no entiendo tu interés. Tus comentarios carecen de contenido, tus mentiras son frutos de tu envidia, tus opiniones no tienen cabida, tus palabras salen antes de tu boca que tus pensamientos de tu cabeza.
¿Qué quieres? nada, ¿verdad? otra vez ese término vacío. Pues sinceramente estás perdiendo el tiempo, te detienes en el espejo de otra persona y ese no te pertenece.
Por mucho que lo intentes nunca te verás reflejado, no es tu realidad, no es tu vida, no es tu camino.
Deja de ser ignorante, deja de esconderte detrás de la sombra ajena, deja de hacer leña del árbol caído, quítate el tupido velo que te ciega, calla la risa malvada que no te hace reír, enmudece lo que no te pertenece, sumérgete en el silencio y colma tu corazón de buenos propósitos.

Perdón por darte esos consejos sin pedírmelos, lo hago por si quieres ser un poco más feliz y de paso haces más feliz a las personas que realmente quieren serlo sin necesidad de tus palabras.