viernes, 30 de septiembre de 2011

El jugo de nuestras naranjas…


Terminará este día, que nos lleva a la orilla de otro fin de semana y, a la vez, pasará la hoja del calendario para sentarnos a la mesa del octavo mes del año, octubre.

1, 2, 3, 4…así hasta 31; mañanas y noches irán alternando el tiempo para dar contenido al ciclo. Las primeras para soñar y las segundas para descansar, claro, no se nos puede olvidar que son 24 las horas que tenemos en un día para hacer lo que queremos, así que, de cada cual depende cuánto tiempo destinará a soñar y cuánto a descansar. Es cuestión de gustos y prioridades.

Parece sencillo, ¿verdad? Pues sentaros por un momento y pensar en la cantidad de tiempo que perdemos haciendo cosas que no nos gustan, actuando por y para aparentar y agradando a personas que no merecen la pena. Se nos van las 24 horas (si tuviéramos 34, también se nos irían), los días, los meses y hasta los años sin darnos cuenta de que, con ellos, se nos va nuestra vida, pero ¿qué estamos haciendo? ¿no nos queremos? ¿no queremos nuestro tiempo?

No puede ser, hay algo mal diseñado porque a simple vista todo parecía fácil, pero si nos sentamos unos instantes, en cualquier escalón, y observamos a las personas que por allí pasan comprobaremos la cantidad de infelicidad que se respira, ¿por qué? Me da la sensación de que la mayoría de esa desdicha está provocada por la envidia y el interés que nos tenemos y por la carencia de la idea de mortalidad.

Si cada alma viviese su vida y pensara de vez en cuando que, en cualquier momento, puede finalizar su contrato en este mundo terrenal habría más sonrisas y menos problemas, más paz y menos conflictos, más amor y menos odio, más pan y menos hambre, mejor autoestima y menos complejos, más libertad y menos miedo…

Ea!!! pues vamos a pensar un poquito, pero solo un poquito, que se nos van los minutos en ese tiempo perdido, y aprendamos a sacar todo el jugo a nuestras naranjas, logremos el mejor zumo!!!


Gracias Madrina!