miércoles, 21 de octubre de 2009

Me gustaría irme con ellos cuando toque...

                                         Foto: María Lourdes Auyeros


Aquí yacen los tarados,
¿locos?, ¿cuerdos?... desquiciados.
Emigrantes de la ira,
los que quisieron comer
todas las frutas prohibidas,
los que jamás comprendieron
dónde llevaba la prisa,
los que nunca adormecieron
ni su llanto, ni su risa,
los que brindaron su mano
sin pedir una franquicia,
los que amaron sus amores
aún sin besos ni caricias.


Este epitafio llego a mis manos a través de mi amigo Ramón. No tiene desperdicio alguno, cuando me marche me gustaría irme con esos locos, cuerdos, desquiciados...

viernes, 16 de octubre de 2009

¿Detrás o delante?

                                         Foto: Clemente Oliveros Mejías

 
Te ves ahí, dependiendo del objetivo,
¿el estar, el vivir, el sentir?,
¿no es suficiente motivo?

¿Detrás de qué?, ¿elegiste tú el lugar?
Siendo errante de alambique,
sin saber dónde embarcar.

¿Delante?,no es tu forma de actuar.
Eterna acompañante, sin ambición de destacar,
pero dueña del talante.

¿Sola o acompañada?
Espigas, tierra y sol…
detrás de la alambrada.

martes, 6 de octubre de 2009

5 de octubre, Navidad!!

No, no me he equivocado, cuando aún no ha llegado el otoño, en mi casa hemos puesto el Belén. El nacimiento de una preciosa niña nos ha llenado de ilusiones y el corazón nos reboza de amor para darle.
Ayer tarde, la llamada de un padre ilusionado me renovó el alma, -ha nacido mi hija, es tan grande que en vez de Clara tendremos que decirle Doña Clara-. Me quedé riendo un rato, después de escuchar el tono de voz más feliz del mundo, y me dije, será grande en todos los sentidos, no me cabe la menor duda.


Desde que me dieron la tan agradable noticia de que sería tía, no he parado de imaginar su cara, de querer abrazarla, de regalarle cariño, pero ayer al verla, y casi sin poder explicar lo que sentí, una gran emoción me acompañó y descubrí un cúmulo de sensaciones que jamás había sentido, era ella, esa que me ha tenido nerviosa los nueve meses que se ha pasado en el dulce vientre de su madre.


Cariño, si antes te quería y no sabía como eras, ahora que te conozco no te puedes imaginar cuanto puedo llegar a quererte. Tengo que confesarte que la sonrisa desde ayer no se me ha desdibujado de la cara, es imposible, sólo recordarte me llena de felicidad.


Gracias cielo, tu compañía nos dará un ejemplo de amor diario.