miércoles, 15 de abril de 2009

¿Beber o degustar?


Caía la tarde y las sombras de las pequeñas y grandes casas empezaban a inundar de claroscuro el pueblo encantado donde vivía Sofía. Bajaba la pronunciada cuesta, empedrada y céntrica, que la conducía hasta la cafetería de su siempre amigo Julián.
Caminando plácidamente y degustando cada uno de los segundos que pasaban sobre ella, no estaba dispuesta a malgastar su preciado reloj de la vida. Saboreaba el momento como si de una buena copa de vino se tratase, bebiendo sorbitos intensos del licor que año tras año había logrado cosechar.

-Buenas tardes Julián, ¿cómo te ha ido la jornada?
-Pues, ya sabes, el día tiene ciertas horas en las que estás a tope y otras horas en las que te da tiempo a recoger un poco, pero bien, la verdad es que no puedo quejarme. Trabajo y más trabajo.
-Oye!! ¿has visto el anuncio de la Coca-Cola?, menudo mensaje el que da Josep a Aitana. Me dejó fascinada la cantidad de verdades que se dice en tan corto espacio de tiempo.
-Lo vi, pero sinceramente no le presté atención, mí día a día no da tregua a detenerme en anuncios ni mensajes, no tengo tiempo ni de escuchar el silencio, vamos que podríamos decir que me bebo el tiempo.
-Julián, hay que saber degustar el tiempo, no merece la pena beber sin saber a que sabe lo que estás bebiendo. El reloj en el que estamos encuadrados de un momento a otro puede dejar de funcionar y en ese preciso instante se termina el tiempo que teníamos concedido desde que naciéramos hasta el momento del ocaso.
Mi consejo, viejo amigo, es que disfrutes de esos momentos con las personas que te rodean y te quieren, que saques partido a todo lo que te hace feliz y exprimas al máximo la cuenta atrás que empezaste hace algunos años. Y como dijera Josep a Aitana “No te entretengas en tonterías que las hay y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa”.

Seamos unos privilegiados del tiempo, degustémoslo en vez de bebérnoslo.

martes, 7 de abril de 2009

Cera quemada


Otro Lunes Santo, todo pasa y todo llega o viceversa. Ya quemé la cera que me concedieron para alumbrarte en tu traslado al sepulcro, ya recorrí las callejuelas de Sevilla abriéndote paso entre la muchedumbre, ya desaté el cíngulo y desabroché la túnica que me puse para llenar de luto cada rincón de esta tierra mariana, ya recé por los intolerantes y los hipócritas, ya pedí por los humildes y los corazones buenos, ya terminé mi estación de penitencia, pasó y amaneció un nuevo día. Un día lleno de color y aroma a incienso para que otros hermanos te acompañen en tu caminar, en tu agonía y en tu muerte, con otras túnicas diferentes, con itinerarios distintos y flores nuevas, pero quemarán esa cera que te ilumina el rostro, asemejando las lágrimas de tu pueblo, pueblo indignado por la incomprensión de aquellos que te juzgaron injustamente.


Lloramos por las injusticias de aquel tiempo, pero no por las de ahora, resulta curioso derramar lágrimas por lo acontecido hace casi dos mil años, ese no es el camino. Hay que demostrar el Cristianismo caminando para que no se vuelva a repetir esa dura muerte, que nadie muera por las injusticias, lloremos si hiciese falta para salvar a ese Jesús que un día expiró por ser incomprendido.
Incomprensión, esa es la palabra, después de muchos años no ha desaparecido, son demasiados los que siguen sin saber el verdadero mensaje. Sigue latente esa palabra dudosa, la que no sabe diferenciar la verdad de la mentira, lo bueno de lo malo o simplemente lo material de lo humano.


AMOR, la única misión encomendada, ni más ni menos. Es una palabra mágica, con ella todo se alcanza, no busquemos grandes milagros en baúles deteriorados, no quememos cera quemada, no.
Renovemos cada día las vestiduras del alma, empecemos a regalar cariño, sonrisas y ternura, dejemos colgado en le armario el odio, la envidia y la maldad.
Encendamos un cirio nuevo cada mañana y andemos el camino más corto, el que te llena de felicidad, el que te acaricia el corazón, el del AMOR.

viernes, 3 de abril de 2009

Herencia

Dolores, con descendencia latina, cuyo significado nos viene a decir, “sufrir, la que sufre, sufriente”.
Nombre con el que me bautizaron, hace ya 27 años, en honor a, la que poco más tarde se convertiría en mi segunda madre, mi abuela.
Bendita herencia, llevar el nombre de tan admirada persona me llena de orgullo, puede ser un nombre triste o penoso, pero es el legado que me hace grande.
Soy heredera del nombre que tantas veces la describió en el sentido propio del la palabra, mujer que desde temprana edad tendría que forjar su inmenso corazón a golpe de sufrimientos.
Viernes “de Dolores”, hoy es nuestro santo, es el primero que pasaré sin ese primer beso de felicitación que me dabas al despertar, hoy me sentiré huérfana de tu olor a gloria, hoy miraré al balcón celeste buscando tu sonrisa, hoy cerraré los ojos y sentiré tus manos, hoy el azahar de los naranjos perfuman el camino que me lleva hasta a ti, hoy…

Quiero felicitarte y enviarte un ramo de esos besos que guardo para ti.

Te quiero