jueves, 7 de enero de 2010

Bésame...

Ven, dame un beso,
pero despacio.
Sintamos a la eternidad
rendida en nuestro labios.

Cierra los ojos,
imaginemos el silencio,
perdamos nuestras manos
sin atender al tiempo.

Calla, no digas nada,
sólo tus besos.
Necesito el aroma
para despertar el recuerdo.

Besos y más besos,
dulces, suaves y tiernos.
Tus labios, los míos,
no dejes pasar el viento.

Derrochemos,
no importa cuanto,
sólo importan los besos
derramados en mi lecho.

No te marches,
o mejor, vuelve pronto,
te espero donde me quedé
con el sabor tus besos.