viernes, 31 de octubre de 2008

El encuentro

Pasaban las cuatro y media de la tarde, se aproximaba la cita que ansiosa había esperado. Después de toda una semana esperando, Ariel se disponía a emprender ese viaje que tanto le agradaba a su corazón.
Cada domingo se convertía en un ritual de nerviosismo y felicidad, que más tarde tendría su recompensa y haría merecedora la espera.
Al despuntar la mañana del día festivo parecía que todo era mejor. Los problemas se aplazaban para otra ocasión, la mente se despejaba y los inconvenientes carecían de importancia. Sólo su confidente, persona de total confianza y con gran sentido de la prudencia, sabía hacia donde se dirigía. Y siempre le decía lo mismo, Ariel ten mucho cuidado y saludos de mi parte.
Las curvas marcaban el sendero interminable que la conducían al encuentro. Nubes, del más tierno algodón, bajaban desde el cielo infinito para suavizar el asfalto. Conocía a la perfección cada palmo que recorría; señales, árboles, coches y pueblos. No había pérdida, cada domingo por la tarde se iniciaba el rito sincero que la uniría a esa pieza que encajaba en su vida.
Los minutos pasaban y los kilómetros se acortaban, la distancia era cada vez menor y las ganas de sentir emociones se disparaban. En ese corto espacio de tiempo, su mente no paraba de inventar y soñar escenarios de colores diferentes. Volaba y surcaba mares incomparables, en ese sueño aparecían escenas cargadas de normalidad y lo sorprendente se hacía natural. Grandioso trayecto que le hacía pintar paisajes encantadores. El embrujo envolvía la emoción del instante y el hechizo se adueñaba de sus impulsos.
Se apresuraba el momento. El latir del corazón se acrecentaba, sus pupilas se dilataban, su cuerpo se estremecía y un escalofrío recorría todo su cuerpo. Tranquila, se decía ella misma, no queda nada, faltan segundos y el tiempo se detendrá.

135 comentarios:

salmorelli dijo...

Mientras tanto su confidente, quedaba al refugio de una taza de humeante de café y al abrigo de la lumbre de un cigarrillo en aquel viejo bar con mostrador de madera que en tantas ocasiones había formado parte su historia con Ariel. Creía que ella viajaba hacia una incierta dirección repleta de emociones soñadas y rumbo a un mundo completamente abierto de sensaciones. No podía detenerla. Conocía y comprendía mejor que nadie como sentía, como respiraba y como necesitaba salir airosa cada semana de aquel envite. Ariel era como espuma de mar deseosa de encontrar una roca a la que besar...

Lola dijo...

Detener el corazón de aquella joven no tenía sentido, no podía detenerse aquella maravillosa historia. Su confidente estaba tranquilo de que volvería llena de vida e ilusiones nuevas...

mari dijo...

Lola un placer haberte encontrado, ya tengo otro blog con el que poder disfrutar."EL ENCUENTRO"
Me parece un relato muy atrayente y si le sumas la participacion del
Maestro aun mas.No dejes de publicar me gustaria saber que pasa con Ariel.
Enhorabuena por tu blog!!!!
Un abrazo...

Lola dijo...

Gracias por tus palabras, la verdad es que tenemos mucha suerte de contar con tan prestigioso maestro.
Bienvenida a mi blog,espero que te gusten mis historias y te adentres en cada una de ellas (aunque reconozco que no escribo con tanta frecuencia como el maestro).
Un beso

sueños dijo...

embriagadora amiga. una vez mas me sorprende tu grata escritura.se la ve meditada y llena de ilusion. no esperaba menos tampoco de mi embriagador amigo salmorelli.parece que existe buena conexion entre la escritura de ambos. por mi podeis continuar asi porque me deleito con una historia como la que habeis iniciado. gracias

Lola dijo...

Gracias sueños, me alegra que te gusten las historias que narro. Es cierto que entre el maestro y yo hay cierta concordancia, me gusta como escribe, la percepción que tiene de la vida y la gran persona que es. Si él me lo permite seguiremos dando vida a una Ariel que comienza una etapa dura pero llena de grandes momentos.

salmorelli dijo...

"... Él, al teminar su taza de cafe pagaría al camarero de rancio delantal y tiza en la oreja y volvería a echarse a la calle esperando un atisbo de esperanza que lo calmase en su interior. En su mente repasaba una y mil veces el recorrido sinuoso que estaría realizando Ariel por el asfalto.

Caminando por las callejuelas de la ciudad respiraba hondo recogiendo el delicado olor de los naranjos en flor. Su azahar. Sus azahares que tanto habían acompañado tanto a el como Ariel habían quedado atrás perdiendose en el recuerdo. Tendría que buscar para el futuro otra flor que colmase los sentidos de su musa y que le hicieran arrinconar de una vez por todas en el trastero de su memoria aquella avalancha de fresco y salvaje olor que inundaba las aceras y revueltas de todas las calles y que la habían arrojado al desencanto ..."

Lola dijo...

Llegó el fin del camino. La ruta trazada culminaba en un pueblo derretido de blanca cal. Una inmensa capa verde le daba la sombra que a última hora de la tarde empezaba a cubrir cada una de sus casas. Las luces de aquel lugar empezaban a encenderse llenando de calidez el escenario elegido. Municipio serrano compuesto por insinuosas callejuelas trazadas al más puro estilo mudejar.
Ariel paseaba, impaciente por cruzar la mirada con la persona que la citó para regalarle parte de ese aliento que tenía olvidado, cuando se adentró en una plaza llena de blancas sonrisas observadas por ojos llenos de experiencia y madurez. Miradas perdidas fraguaban el pasar de los años, ya no había tiempo de recordar tiempos pasados, solo quedaba el consuelo de ver crecer aquellas inocentes muecas que un día los hicieron abuelos.
Ariel!, se oyó una voz que salía de entre las sombras de una antigua Iglesia...

javi dijo...

Hola de nuevo, interesante encuemtro al igual de interesante es el encuentro que habeis tenidos salmorrelli y tú , buena idea. suerte nos vamos leyendo

salmorelli dijo...

"... Ariel! A la segunda llamada pudo comprobar como un joven con sotana negra la llamaba desde las vetustas columnas del atrio de entrada a la Iglesia. Ella atónita por el hecho de que pudiera conocerla alguien en aquella población se encaminó parsimoniosamente hacia el reclamo de aquél clerigo con la esperanza de que éste pudiera desvelarle el misterio en el que se encontraba inmersa. Era alto, fornido y bien parecido. Tendría su misma edad y una sonrisa perfectamente dibujada que mostraba una bondad y ternura capaz de embelesar a quién lo mirase de cerca sin tener en cuenta sus habitos..."

lilita dijo...

chevere, lola es encantador el poder leer esta historia bibanda. la tenias ya escrita con salmorelli o es nueva?

Lola dijo...

Hola lilita, bienvenida a mi blog. Cada capitulo de esta historia es nuevo, tanto salmorelli como yo nos inventamos el encuentro sobre la marcha. Espero que te guste y disfrutes con Ariel. Un beso

mari dijo...

de embelesar a quien lo mirase de cerca sin tener en cuenta sus habitos..." y y y y y y y y y y y
y y y y y!!!!!!!!!!!!!sige por favor.

Un abrazo.

Lola dijo...

"...Marcos??. El viejo reloj de la torre volvía a sonar, anunciaba así que la tarde caería y todo se inundaría del negro azabache que deja márgenes de libertad a los corazones que no pueden verse a la luz del día. Ariel, sorprendida por aquella inesperada llamada, acudió al encuentro con aquel sacerdote que años antes había compartido con ella largas tardes de estudio.
Marcos y Ariel comenzaron una buena amistad cuando la juventud recorría cada poro de sus cuerpos. Con los años cada uno eligió un camino diferente, pero lo que nunca imaginó Ariel sería que la persona con la que compartió algo más que tardes de libros y café fuese el párroco de aquel pueblo que ella elegía para reencontrarse cada domingo con la persona que estremecía su cuerpo.
¿Qué tal todo? -preguntó Marcos-, ¿qué motivo te hace llegar hasta este lugar?, ¿trabajo?, ¿amor?.
Ella, sonrojada, no encontraba explicación que dar en aquella tarde fría, en aquel escenario elegido…”

salmorelli dijo...

No. Amor no, contestó tímidamente para negar con rapidez el verdadero motivo de su llegada a aquél pueblo en el que comenzaban a encenderse las distantes farolas fernandinas posadas en las esquinas de las diminutas calles que fluían de la plaza donde se ubicada la humilde parroquia de Marcos. La verdad, es que más bien, me ha traído aquí asuntos de trabajo. No sé si sabrás que termine por fin la carrera y estoy preparando un trabajo sobre la influencia árabe en el ámbito rural de Andalucía. Y aquí me tienes.-explicó Ariel denotando un nerviosismo inusitado para salir de aquél atolladero.-

Marcos, atendía a sus explicaciones con una mirada de adolescente rebosante de bellos recuerdos y llena de una felicidad marchitada en la lejanía del tiempo.

¿Pero te hospedas por esta zona? -preguntó Marcos con entusiasmo.-...

javi dijo...

vaya ya esto empieza animarse a ver hasta que punto nos lia lola y el maestro, a mi me esta gustando .

mari dijo...

Con entusiasmo..." y y y y y y y y
y y y y y y y !!!!!.

como me tengais asi de poquito en poquito me entraran los siete males,arrancaros ya !!!!!
Un abrazo.

lilita dijo...

les pido porfavor que avance en este culebron de intriga que me fascina los sentidos. es chevere mi niña

Lola dijo...

…No sé todavía si me hospedaré aquí o no, en principio estoy viajando por esta zona porque la considero rica en la cultura árabe, ya veré si me merece la pena quedarme por aquí o buscar otro lugar que me pueda aportar más a mi trabajo de investigación. –No sabía que más inventarse para que toda sonará creíble-.
Ariel, no dejaba de mirar el reloj de pulsera que llevaba puesto. Era un precioso regalo que su abuela materna le había hecho antes de emprender el último viaje. Al mirarlo siempre decía que las horas pasaban más serenas desde que aquel importante presente lucía en su muñeca. Su paciencia empezaba a colmarse, deseaba que llegara la hora de misa para que su amigo Marcos, convertido en sacerdote de aquel pequeño pueblo, se fuese a oficiarla como cada domingo por la tarde. Pero la suerte no corría de su parte, el padre Marcos ya había celebrado el culto rutinario por la mañana, debido a la festividad del patrón de la localidad.
¿Te apetece un café, adorable amiga? Sería fantástico que me acompañaras en esta tarde otoñal y así poner al día nuestras ocupadas vidas. Encontrarme de nuevo contigo ha sido una grata e inesperada sorpresa, si me lo concedes me gustaría pasar estas horas contigo, ¿te parece?...

salmorelli dijo...

"... Pues no sé que contestarte Marcos.- dijo dubitativa.- porque te vuelvo a repetir que aún no tengo buscado hotel y se está haciendo de noche. Así que no me gustaría conducir de noche.

Pero eso te lo resuelvo yo ahora mismo. Mira, aunque te parezca increíble, en este pueblo tenemos un hospedaje fuera de lo común. En el convento de los hermanos benedictinos han preparado todo un ala como hospedería del visitante y allí vas a encontrar un marco inmejorable donde contemplar los parajes de esta comarca y el sin fin de torres y castillos que acordonan esta zona. Aparece en las mejores guías de turismo y lo recomiendan como un lugar idílico para el retiro espiritual. Por no mencionar la excelente mano que tiene el hermano Agustín para la cocina. ¿Quieres que vayamos a verlo?

Espera Marcos, ya sabes que no me gusta que me atosiguen. Además no quisiera entretenerte porque imagino que tendrás asuntos a los que atender.- contestó Ariel apurada y queriendo retomar las riendas de sus movimientos.-

Bueno, perdóname. Pero no es esa mi intención Ariel. Si te parece te dejo que lo pienses mientras voy a visitar a unos enfermos que esperan la comunión y nos vemos en una hora. Si por cualquier motivo decides marcharte, lo que considero un error con la mala noche que se esta poniendo y lo peligrosa que son estas carreteras, Aquí tienes mi teléfono y vendré rápidamente a despedirme de ti. ¿Te parece?

Gracias Marcos, no quiero que te molestes y te agradezco de verdad tu hospitalidad. Pero es que estoy muy estresada...”

mari dijo...

Dos personas asi nunca deven caer en la rutina.Desde que conozco al Maestro y ahora con tigo la rutina para mi no existe.Recordais el tema "LIDERAZGO" pues segir asi lo haceis genial!!!!

GRACIAS LOLA...

Lola dijo...

Gracias a tí por segir esta historia que aún no sabemos como terminará.
Un beso

Lola dijo...

“…No se hable más, te dejaré tranquila para que puedas pasear a tu aire y a ver si así decides ofrecerme un poco más de tu tiempo, si determinas otra cosa lo entenderé perfectamente.

El sacerdote emprendió su marcha calle abajo, cabizbajo, pensativo y algo preocupado por la inquietud de aquella muchacha. El viento empezaba a soplar con fuerza manejando a su voluntad el cuidado cabello de Ariel. Las nubes empezaban a teñir el cielo de tonos grises y el frío se hizo cada vez más presente en aquella plaza. Ella volvía a mirar el viejo reloj y la preocupación comenzaba a magnificarse al ver que la persona amada no llegaba.
Me parece muy extraño que no esté aquí. –Se decía para ella- ¿Habrá pasado algo?
Las campanas de la torre volvían a sonar, cada hora que pasaba estas volteaban a los cuatro vientos y anunciaban el paso del tiempo. Tonos agudos y graves recorrían las callejuelas, terminando su cantar en cada una de las esquinas. Sonido único el que desprendía las dueñas de la torre, eran capaces de diferenciar días de alegrías y tardes de duelo.
Ariel decidió tomarse un café donde cada domingo lo hacía al calor de la persona que aún no había aparecido. Empezaba a perder la calma, no le gustaba nada aquella situación…”

salmorelli dijo...

"... Raúl, su confidente, estaba atacado de los nervios aguardando en el restaurante de costumbre su retorno. Una y otra vez intentaba contactar con el teléfono de Ariel y continuaba fuera de cobertura. Sabía, por semanas anteriores, que el pequeño pueblo andaba mal comunicado pero la noche había caído y ya era hora de que su amiga estuviese de regreso y con fácil acceso de comunicación.

Ariel, agitaba sin ton ni son la cucharilla en la taza del café. La tapa de mármol blanca de la mesa en la que estaba sentada transmitía una frialdad sepulcral que la hacía sentir más sola que nunca.

Perdida en sus propios pensamientos desasosegados advirtió como un señor bien trajeado se dirigió a la barra e intercambió unas palabras con Luciano, el afable propietario del bar que siempre los había atendido con amabilidad y con su peculiar acento serrano. A continuación, Luciano esquivando las cabezas de los clientes que estaban apostados en la barra discutiendo de toros, señaló al desconocido con su dedo índice hacia la mesa en la que estaba sentada. Este giró su cabeza y agradeciendo al viejo su indicación se dirigió hacia ella..."

javi dijo...

¡¡¡yyyyyyyyyyy!!!!!!!.........sige lola por favor que ahora te toca a ti no nos deje asi.

mari dijo...

Lola te toca,no nos dejes asi que Javi y yo parecemos ya los tontos
de la y y y y y y y y.....
de buen royito Javi.

Un abrazo....

Lola dijo...

Los pasos de aquella persona empezaban a retumbar en la cabeza y en el corazón de la joven muchacha. De espaldas a la barra, mirando la gran cristalera que la separaba de la calle, estaba sentada pensativa y sin ganas de recibir a nadie más. Al sentir la presencia de aquel elegante caballero, Ariel se refugió aún más en la taza caliente de café que había pedido minutos antes. Presentía que alguna noticia mala llegaría a sus oídos.

Perdone señorita, ¿es usted la dueña del coche negro que está aparcado enfrente del banco?
Ariel, temblorosa, giró su cuerpo, sin poder mediar palabra asintió con la cabeza y se dispuso a retirarlo. Sin escuchar motivo alguno se supuso que estorbaría.
Por su mente pasaron mil y una noticia diferente, pensó que alguna desgracia podía haberle ocurrido a su gran amor.
Lo siento mucho, mi intención no era molestarla, pero mi casa es la que está justo detrás de su vehículo y tengo que sacar varios enseren. Si fuese tan amable me gustaría que lo aparcases un poco más adelante.
Antes de que él hubiese terminado la explicación, Ariel ya estaba montada en el coche para realizar la maniobra que le habían solicitado de forma tan cordial. Quiso quedarse dentro y que de una vez por toda apareciese la persona esperada, pero de nuevo se llevó la sorpresa de encontrarse con el padre Marcos. No puede ser, esta tarde no es la mía, las cosas no pueden ser tan complicadas.-Se decía una y otra vez-
El señor del traje se acercó de nuevo y con delicadeza le dio las gracias. Se quedó mirándola esperando una respuesta por su parte, pero Ariel no contestó, las palabras no concordaban con sus pensamientos…”

suggar dijo...

Fascinante esta historia, salpicada de emoción, intriga, pasión y desesperación.
Gracias por dejarnos deleitarnos, sentir que transportarnos a otro lugar con la magia que envuelve la pluma e inspiración de dos fantásticos futuros escritores.

Sigan así me gusta mucho esa idea que tubieron de juntar dos grandes mentes narrando una misma historia.
Terminarán publicando
"El encuentro"

salmorelli dijo...

“… - ¿Sucede algo Ariel? -preguntó Marcos.-

- No. No te preocupes Marcos, sólo estorbaba mi vehiculo y salí del bar para retirarlo.-contestó Ariel.-

- Y bien. Sigues aquí por lo que veo.- afirmo el sacerdote con cara de satisfacción.-

- Pues sí.- contestó resoplando al momento que un trueno desató una enorme tromba que los hizo refugiarse de nuevo en el bar. Al entrar Luciano, sin dar tiempo a que entablaran conversación llamó la atención de Ariel para que se acercase a la barra.-

- Disculpe señora me han entregado este sobre para usted.

- ¿Para mí? – preguntó desconcertada.-

- Si para usted.- contestó Luciano con gesto contrariado por la desconfianza mostrada por la joven.-

- Bien, gracias señor.- Al retirarse hacia la mesa para abrir el sobre comprobó que Marcos había vuelto a desaparecer, pero la tensión de leer cuanto antes la nota que le había entregado el tabernero la hizo abstraerse de tal contrariedad.-

“Querida Ariel: Perdona estas circunstancias tan extrañas que están rodeando nuestro encuentro de hoy pero no puedo explicarte por ahora los motivos. Te rogaría que te hospedases esta noche en la Hospedería de San Benito y volveré a contactar contigo en cuanto pueda. Un beso amada mía”

Unas lágrimas de incomprensión y rabia resbalaron por la tersa y bronceada mejilla de Ariel. No podía entender el motivo de esa carta. Todo resultaba tan extraño. ¿Porqué no había acudido a la cita?, ¿Por qué no la había llamado por teléfono para advertirla de tal contrariedad?, ¿A que se debía que le entregaran una carta a través del tabernero? No podía encajar en su mente absolutamente nada de lo que estaba sucediendo. Es más, comenzó a sentir en su interior esa claustrofobia que siempre le perseguía cuando perdía el control de sus actos. Pensaba que lo mejor sería marcharse y dejar correr el tiempo. Necesitaba respirar en otra dirección porque la angustia oprimía su pecho desconsoladamente.

- Ariel, Disculpa pero unos vecinos me han entretenido en la puerta por asunto de un entierro que tengo que oficiar mañana. ¿Estas llorando? – preguntó preocupado Marcos.-

- No. No es nada. Simplemente me habrá entrado algo en el ojo y ya sabes lo molesto que resulta.- contestó Ariel evadiéndose de dar explicaciones a su amigo.-

- Bueno. Pues ya esta claro que te quedas a pasar la noche ¿verdad? , con la que esta cayendo y cerrada que está la noche en agua, es como para coger carretera.-dijo Marcos luciendo la mejor de sus sonrisas.-


Ariel, asintió con la cabeza arrastrada por la impotencia que maniataba todos sus movimientos…”

Cristian dijo...

madre mía!! unos días sin poder entrar y montáis esto!! no puedo creer que me lo estuviese perdiendo... lola, excelente encuentro, enhorabuena... y salmorelli, como siempre.... sin palabras.... un abrazo

Lola dijo...

“… Realmente no sabía lo que quería hacer, sensaciones de las más diferentes corrían por su mente. Preguntas sin respuestas y respuestas sin preguntas.
Era domingo y la petición hecha en la nota no podía ser realizada, Ariel, desde hacía años, trabajaba en un bonito pueblo costero lejos de donde se encontraba en ese preciso momento, tenía que emprender ese viaje de vuelta. Un regreso lleno de sinsabores, vacío y preocupación. No entendía nada de lo ocurrido, no podía explicarse quién entregó la carta al tabernero, quién la conocía en ese pueblo a parte del padre Marcos, ¿qué estaba ocurriendo?
- Marcos, he decidido irme, mañana tengo que acudir a mis obligaciones laborales y emprenderé el regreso cuanto antes. Hace mal tiempo, pero iré con cuidado.
- Querida Ariel, no creo que sea la mejor idea, parece que la noche se cerrará en agua y conducir en esas circunstancias no es lo más aconsejable. Mañana podrías levantarte más temprano y llegar a tiempo a tu trabajo. No te arriesgues, mujer.
- No te preocupes, viejo amigo, para mi es mejor llegar esta noche y así organizarme el día siguiente. Nos veremos en otra ocasión, tengo que seguir investigando. Cuando visite de nuevo este lugar te llamaré y tomaremos un largo café como los de antes.
- Como quieras, ya veo que sigues tan testaruda como siempre, no hay quien te cambie de opinión. Sólo una cosa, prométeme que iras con todo el cuidado del mundo.
- Eso está hecho, conduciré con total concentración y prudencia.
Se fundieron en un fuerte abrazo y las lágrimas se dejaron ver, los clientes de la taberna no entendían aquella muestra de cariño del sacerdote hacia una joven desconocida. Se despidieron y ella salió del bar.
Cuando abrió la puerta, una cortina de agua le impedía ver donde estaba su coche, pero aun así no cambió de opinión y se perdió entre la lluvia…”

salmorelli dijo...

“… Sonaban las once de la noche en el viejo reloj de la torre cuando Ariel pudo por fin entrar en su pequeño y elegante audi A-3 de color azul. Raúl, desde la distancia no podía contener sus nervios ni un sólo minuto más. Seguía sin contactar con su diva y estaba al borde del infarto. Así que cogió su coche y se dispuso a salir en su encuentro.

Para Ariel, conducir esa noche era como navegar sobre un negro temporal del estrecho. Al salir del pueblo, la carretera sólo se intuía y los limpias del coche no eran capaces de apartar a tiempo el agua que caía sobre los cristales. Sintió un miedo que la paralizaba, pero debía de continuar para no alterar su vida cotidiana. Al fin y al cabo se sentía traicionada y abandonada por el instigador de sus devaneos y dueño de sus escalofríos amorosos.

Al tomar una de las peligrosas curvas de aquella carretera su vehiculo patinó y estuvo apunto de salirse y de caer por el desfiladero. Sintió como sus cuadriceps y gemelos se engarrotaron por la impresión de perderlo todo en segundos, pero pudo hacerse con la situación hasta pararse en el único arcen de aquel serpenteante camino. Dejando caer su frente contra el volante suspiró profundamente y se echó a llorar de una forma desconsoladora en la que gemidos y gritos maldecidores por la situación se entremezclaban con los truenos y la granizada que empezaba a martillear la chapa del automóvil.

Atravesando el apogeo de aquella espantosa noche su teléfono móvil hizo el ademán de sonar. Presurosa echó mano a su bolso, pero enseguida se perdió la musiquilla del aparato. Desesperada intento contactar con Raúl, pero fue en vano. Con rabia y fuera de sí estrelló su teléfono contra el salpicadero y fue entonces cuando una rendija de luz iluminó su mente a la vez que el cielo se volvía a estremecer con el fragor de los truenos. La letra de la nota.

Esa letra le resultaba familiar y no debía de ser así. Su amado jamás le había escrito nada. El siempre contactaba con ella a través del teléfono o por email. ¿De que conocía la caligrafía del escrito? Volvió a suspirar y fue entonces cuando cayó en la cuenta. Esa letra perfecta y exquisita en sus trazos era de Marcos.

Arrancó bruscamente su coche y con la mirada desencajada giró en redondo a la vez que aceleraba y patinaba el coche sobre la gravilla suelta del firme, para encaminarse de nuevo, como alma que lleva el demonio, hacia el pueblo…”

mari dijo...

Lo pido por favor,que no penseis
dejar todo el fin de semana con la
que esta cayendo a RAUL y ARIEL en
la carretera .

Si es asi,prepararos con la tormenta que os ba ha caer a vosotros.CHUZOS DE PUNTA.

No podeis dejarnos asi!!!!!!!!
Un abrazo...

javi dijo...

Mari creo que si que hasta que no escampe nos dejaran asi¡¡ no hay deracho!!bueno aguantaremos el chaparron como los personajes

Gloria dijo...

Buenas tardes a todos.
La verdad es que me acabo de enganchar a la historia y ya estoy totalmente intrigada. Es increible como dos escritores pueden unirse en un relato de semejante manera llegando a ser un unico narrador.
Felicidades a los 2 y seguid escribiendo por favor...

LUPA dijo...

Mis niños me uno a ustedes con impaciencia que pasa? todito el finde sin noticias. No es justo

Lola dijo...

“…No puede ser!!, ¿Marcos?, ¿qué pretende con todo esto?

Sonó de nuevo el móvil, esta vez, la melodía correspondía a la persona que tanto había esperado, Ariel llena de alegría se dispuso a aceptar la llamada, pero no encontró el móvil, minutos antes lo había tirado con rabia y ahora no sabía dónde había ido a parar aquel aparto que todo el día la había tenido en vilo. Insistía una y otra vez, no paraba de sonar, aquella música aceleraba el corazón de la joven, quería detenerse y escuchar de una vez por todas la voz esperada.

Faltaban pocos kilómetros para cruzar de nuevo el umbral de aquel añejo pueblo, otra vez iría a la plaza donde cada domingo se producía el encuentro.

Marcos, en aquella noche triste se hundía en la taberna principal, pidió otra copa de coñac y siguió soñando. Ariel había significado mucho durante años y ahora le venía a la mente cada minuto junto a ella. Tardes de paseo, besos a escondidas, caricias furtivas…, un sin fin de momentos especiales le hacían caer en la tentación de su cuerpo. Tenía que contenerse, había jurado el voto de castidad y sus pensamientos no estaban siendo fieles a la decisión que tomó cuando su gran amiga decidió irse de su lado.
Cuando ella marchó del blanco pueblo donde vivían, él se quedó en la más cruda soledad. Quería seguir su vida, rehacerla con otra persona, encontrar ilusiones nuevas, pero cada día que pasaba se daba más cuenta que sin ella nada tenía sentido. Una tarde sentado en un banco céntrico tomó la gran decisión de su vida, internaría en el seminario de la bonita capital de Andalucía.

Dejó de sonar aquella melodía, se paró el soniquete que latía como su corazón…”

salmorelli dijo...

“…Raúl, devoraba los kilómetros con decisión a la vez que intentaba una y otra vez contactar con Ariel a través de su manos libre. La lluvia no remitía y la calzada le impedía avanzar a más velocidad, pero ya se encontraba a mitad de camino.

Ariel aparcó su coche de un frenazo en la plaza alarmando con el chirriar de sus ruedas a los lugareños que en ese momento abandonaban la taberna de Luciano, que era posiblemente el único establecimiento que permanecía abierto en el Pueblo con aquella noche de perros y que muy posiblemente tampoco tardaría en cerrar.

Dejando un sonoro portazo tras de sí, que sirvió para despejar el camino de curiosos que se alejaban murmurando su comportamiento, Ariel entró en la taberna e inspeccionó fugazmente con la mirada cada recodo de su interior. A lo lejos en la mesa de mármol blanco donde ella había estado sentada minutos antes se encontraba Marcos en compañía de otros dos señores que parecían embelesados con la conversación del sacerdote.

Al llegar a la mesa, Marcos se levantó ignorando las intenciones de Ariel y antes de poder saludarla recibió una impresionante bofetada que le giró bruscamente la cabeza.

- ¡Maldito hijo de puta! , ¡No has cambiado! - gritaba mientras daba puñetazos en su pecho y rompía a llorar de nuevo.-

- Ariel, por favor tranquilízate .- decía Marcos agarrando sus antebrazos para evitar que siguiera golpeándolo.-

Ante aquella escena los señores que acompañaban a Marcos y hasta el propio Luciano intervinieron en defensa del cura.

- Padre, ¿está usted bien?- preguntaba el tabernero.

- Si Luciano no te preocupes. Tan solo son problemas de familia, por favor dejadnos sólo un momento que de verdad no ocurre nada.

- Está bien padre, pero yo no me fiaría de esta gata salvaje ni un momento. Valiente animal, pegarle a un sacerdote. Eso debe ser hasta pecado…”

annasunn dijo...

Genial,simplemente genial.Encantada de entrar en tu blog Lola,he tardado un poco en leer este "encuentro" por falta de tiempo,pero ha merecido la pena.Seguid así,nos teneis en vilo.

Lola dijo...

Bienvenida a este humilde espacio donde la imaginación vuela. Me alegro que te guste el encuentro y espero que te sigamos enganchando. Un beso

lilita dijo...

ya está bien mi niña. hace tres dias atras que no escribes y estoy atacadita. asi salmorelli no puede contestar y no puedo mas. tengo chunguitas las tripas del desasosiego

Lola dijo...

“…La histeria se apoderó de Ariel, no podía controlar la rabia y la impotencia que llevaba dentro. No daba crédito de lo ocurrido, ¿cómo su viejo amigo podía jugarle aquella mala pasada?, ¿qué quería conseguir con su actitud?.

Marcos, un poco embriagado por el coñac y por los dulces recuerdos, intentaba controlar la situación desbocada en la que Ariel había llegado.

-Cálmate, nada es lo que parece, te explicaré todo lo ocurrido y el por qué de mis actos- decía con la lengua un poco trabada por el alcohol.

-¿Qué me calme?, ¿crees qué tienes derecho a jugar con mis sentimientos?, pero, ¿quién eres tú?.

Los lugareños no daban crédito de lo que estaban viendo y escuchando. Insultos, manotazos, lágrimas y rabia se derramaban en aquella emblemática taberna, punto de encuentro de jóvenes y viejos del pueblo.
Marcos y Ariel estaban dando todo un espectáculos, parecían una pareja de novios que llevados por la ira no controlaban sus impulsos.

-¿Nos podemos salir fuera?, ya está bien de la escena que gratuitamente estamos montando. Mañana estaré en boca de todos y cada uno de mis feligreses.- dijo totalmente enfadado el sacerdote.

-Me dan igual tus feligreses, este pueblo y todo lo que te rodea- respondía entre sollozos la joven Ariel.

Con gran esfuerzo y utilizando un poco de agresividad, Marcos consiguió llevarse a Ariel. La noche seguía cerrada en agua y el frío era cada vez más latente en aquel pueblo blanco situado en la ladera de una majestuosa montaña.
No tenían paraguas ni nada que pudiera protegerlos del aguacero que estaba cayendo desde el oscuro cielo. Parecía el día del juicio final, rayos, truenos y aire se hacían protagonistas de aquella noche.

-Nos iremos a la Iglesia- decidió el párroco…”

salmorelli dijo...

“… - ¿Don Marcos, necesita usted ayuda? – Preguntó a gritos desde la puerta de la taberna Luciano preocupado por el sacerdote, al que todo el pueblo adoraba, y ante la expectante mirada de la clientela que aguardaba detrás de los ventanales.-

- No Luciano, no te preocupes. Mi amiga ha recibido una mala noticia y ha perdido un poco los estribos.- contestó mientras andaba a paso ligero tirando de Ariel al amparo de una gabardina que echaba por encima de sus cabezas a modo de capote.-

Dejando atrás las angostas calles que llevaban a la plaza de la Iglesia y empapados por el torrente de agua que venía calle abajo llegaron hasta una puerta lateral de la Parroquia que estaba techada por una regia visera de forja. Al entrar, y aún a oscuras, Ariel apartó bruscamente el brazo de Marcos que la había sujetado firmemente a lo largo de todo el trayecto.

Marcos encendió la luz y se adentraron en la sacristía donde un fuerte olor a madera y naftalina inundaba toda la estancia.

- ¿Te has vuelto loca? – dijo indignado.-
- ¿Loca Yo? , eres un cínico Marcos. Sigues anclado en el pasado y te crees con el derecho a manejar mi vida, como cuando estábamos en la facultad.- contestó Ariel mirándolo con una mirada de rabia petrificante.-
- Te estás adelantando a los acontecimientos Ariel. Yo ya no soy aquel estudiante alocado, capaz de hacer el ridículo por ti. Ahora me debo a Dios y así lo comprenden mis feligreses. Y ahora te plantas aquí y me montas un numerito de este tipo delante de todo el mundo.- contestó en el mismo tono.-
- ¿Entonces a que esperas para aclararme esta situación?
- Si te hubieses alojado en la Hospedería como te dije esta tarde, no hubiese pasado nada. Pero tú, tan cabezona como siempre, tenías que llevarme la contraria. Son las dos de la mañana y nos encontramos aquí en la sacristía de mi Parroquia, después de montar un escándalo publico, en un pequeño pueblo y con decenas de ojos expectantes tras los balcones de la calles a la espera de que salgamos. ¿Te parece lógico? –preguntó irritado.-
- ¿Puedo fumar? –preguntó sacando su reluciente pitillera del bolso para quitar importancia a los problemas planteados por el cura.-
- Sí, espera que te busque un cenicero.- contestó Marcos adentrándose en un despacho contiguo a la sacristía.- ….”

Lola dijo...

“…La Iglesia Parroquial de Santa Ana presidía el centro de la Villa. Planta de salón, con tres naves longitudinales, crucero y testero plano, obra de un importante arquitecto de la época. Junto con otros artistas crearon uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura religiosa de la sierra promovida por la Diócesis de Sevilla. En el tímpano de la misma se ubicaba el viejo reloj y un balconcillo rodeado de orneadas rejas y en el segundo cuerpo del monumento, una hornacina daba cobijo al grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen Niña. El interior era todo un museo, cargado de bellos retablos y un magnífico coro presidido por un majestoso órgano de estilo neoclásico.

Marcos salió del retablo de la capilla mayor con un antiguo cenicero para que Ariel expulsara los malos humos que llevaba dentro. Tenía que explicarle paso por paso todo lo acontecido en aquella tarde de otoño.
Cuando llegó al banco donde estaban sentados, Ariel seguía llorando y tiritando de nerviosismo y frío. El blanco suelo de mármol desprendía un frío sepulcral que recorría el alma Ariel.

-Toma el cenicero, ¿necesitas alguna ropa de abrigo?, veo que tu cuerpo no deja de estremecerse- preguntó preocupado el sacerdote.

-No se ni lo que quiero Marcos, esta tarde ha sido muy intensa y estoy agotada, pero quiero que me digas el motivo de tus actos. No logro entender nada de nada, por favor dime que es lo que ha pasado de una vez por todas- rogaba la joven muchacha.

-Bien, antes de encontrarme contigo, recibí una llamada de la hospedería de la que te hablé. Una persona había llamado de forma urgente para que te localizaran a través del cura del pueblo, sin saber esa persona que yo era tu amigo. Me dieron una descripción de la persona a la que tenía que localizar y sin dudarlo ya sabía que eras tú, no podía creerme que después de tanto tiempo volvería a verte- explicó con sorpresa Marcos.

-Pero, ¿qué recado te dieron?, ¿qué le ocurría a esa persona?...”

salmorelli dijo...

“… ¿Porqué haces de mandadero y no me cuentas nada? - preguntó Ariel mostrando muestras de incredulidad y cansancio.-

- Está bien Ariel. No es justo hacerte sufrir más. Te contaré hasta donde sé y créeme que voy a ser sincero contigo, aunque creo que tú no lo estás siendo conmigo con todo lo que te quejas. Escúchame querida, no creo para nada que tú aparezcas un domingo por este pueblo para documentarte sobre arquitectura ni rollo macabeos. Además te digo, que te he notado incomoda durante toda la tarde. Como si yo te estorbara. ¿No comprendes que no es lógico que quieras quitarte de encima a un amigo, al que no ves desde hace muchos años, que es la persona de la comarca que más podría ayudarte sobre tú teórico trabajo? - Preguntó Marcos mientras alargaba una toalla para que se secara el agua de la lluvia.-

- Lo siento Marcos. Sé que no he actuado tampoco bien, pero no podía actuar de otra manera, créeme. Por favor explícame de una vez por todas lo que sepas.

- Ariel, ¿Con quién te habías citado hoy aquí? – preguntó frunciendo el seño y agarrando la delicada mano de la chica que estaba completamente helada.-

- Es una historia muy larga de contar. Pero resumiendo diría que se trata tan sólo de una historia de amor. Marcos, lo de esta tarde se trataba de un encuentro entre dos personas que se aman. Sólo eso. Y mira en las circunstancias que me encuentro. Son las dos de la mañana y estoy sentada en una Iglesia con un exnovio al que hacía años que no veía. He montado un escándalo en este tranquilo pueblo y tengo a un amigo que debe estar al borde de un ataque al corazón por no poder contactar conmigo. Dime, ¿Le encuentras lógica Marcos?

- Atiéndeme pequeña. No sé con quién te has citado y aunque no debería importarme, sí que me importa. Me importa por el sencillo motivo de que me han ordenado intentar retenerte aquí. Y las instrucciones me ha llegado desde muy arriba Ariel, desde muy arriba.- reiteró Marcos.- ¿De verdad que no andas envuelta en ningún asunto turbio?

- Que no Marcos. De verdad que se trataba solamente de un encuentro, que no hay nada más detrás.- aseveró meciéndose hacia delante para consolarse del descomunal frío que hacía en aquella sacristía.-

Mientras, en el silencio más absoluto de la noche y cuando parecía que amainaba aquel temporal, llegaba al pueblo Raúl para encontrarse con la desconsoladora imagen de lo que parecía un decorado desierto. No quedaba ni un alma por las calles de aquella población. Era una hora indeterminada en la soledad de un pueblo que atraviesa la madrugada de un lunes. Demasiado tarde para deambular por las calles y a su vez demasiado temprano para que comenzara el baile de jornaleros y trabajadores.

Decidió, aprovechando que la lluvia había remitido, dejar el coche aparcado y caminar por las calles que concurrían en el casco antiguo en busca de alguna pista sobre Ariel. Su desesperación estaba al límite y el cansancio comenzaba a hacer mella en él.

Marcos, intentaba convencer a su amiga de que no sabía mucho más de lo que estaba sucediendo y de que lo mejor sería retomar la historia tal y como comenzó por la tarde. Sólo de esta manera ambos encontrarían respuestas a tan descabellada historia.

- Ariel, por favor. Entra en razón. Vamos a la hospedería. Si quieres me quedaré allí contigo para velar por ti, pero no hay otra manera de aclarar la situación. – dijo acariciando su rostro con ternura.-

-Está bien Marcos. No debería de creer en ti por tu forma de proceder, pero no tengo otra escapatoria. Estoy destrozada y muy preocupada. Volver a coger la carretera en estos momentos sería una locura.- contestó de manera conciliadora.- Pero necesito llamar a mi amigo Raúl porque debe estar a punto de poner una denuncia por desaparición.

- Eso es más complicado. La señal de teléfono con un temporal de este porte se suele perder y tarda en venir. Pero preguntaremos en la hospedería no te preocupes. ¿Nos vamos?


- Sí, vámonos y que sea lo que Dios quiera…”

salmorelli dijo...

“… Al salir de la Iglesia de Santa Ana tomaron calle arriba en dirección a la Hospedería de San Benito, que se encontraba ubicada justamente a la espalda de la Parroquia. El torrente de agua por el empedrado de las calles era ya casi inexistente, pero el frío calaba lo huesos de mala manera.

- Ariel, no seas bruta y ponte mi gabardina, vas a coger una pulmonía .- le dijo Marcos despojándose de la prenda.-

- Pero no dices que está aquí mismo. No te preocupes más, hazme el favor.

Al girar a la derecha al terminar la calle Ancha se encontraron de frente con el monacal edificio que se encumbraba en lo más alto del pueblo. Al llegar a su puerta, que se encontraba en penumbra al no ser por los dos faroles de forja que permanecía encendidos a los lados, Marcos golpeó el gran aldabón dorado que presidía su majestuosa puerta de madera de caoba.

Al ruido de aquel golpe seco, que retumbó en la noche, acudió un monje novicio con coronilla afeitada y ataviado con la cogulla y túnica negra de la orden benedictina.

- “ Huésped fui y me recibieron” .- dijo el monje cumpliendo con el saludo hospitalario de la orden.- ¿Padre Marcos, sucede algo?- preguntó alarmado el novicio.-

- Tranquilo hermano Pedro, sólo vengo a buscar hospedaje para mi prima que ha llegado ahora de viaje y se ve desasistida ante este temporal.

- Pero es muy tarde padre Marcos. Usted sabe que el silencio de la noche es respetadísimo dentro de la Orden.- argumentó apurado el novicio.-

- Se trata de un caso muy especial hermano, créame. Necesita una habitación donde asearse y descansar unas horas.

- Está bien Padre, pero mañana debe usted explicárselo al Prior porque no quisiera tener problemas.

- Hermano Pedro, no se preocupe más. Yo mañana hablaré con el Prior y usted quedará excusado. Pero esto es una Hospedería que funciona como si fuese un hotel y no tiene nada que ver con el Monasterio y la vida monástica.- apostilló enfadado Marcos.-

- Muy bien Padre, no se moleste usted conmigo. Hermana, acompáñeme a su habitación. ¿Usted se marcha padre Marcos?- preguntó dubitativo el monje.-

- No hermano Pedro, yo me quedaré a descansar un poco en una de las celdas del Monasterio porque al salir de casa con las prisas he tirado de la puerta y me he dejado las llaves dentro. Así que hasta que no llegue por la mañana el sacristán no tengo llaves.- dijo justificándose Marcos.-


De esta manera la comitiva encabezada por el hermano Pedro, Ariel y Marcos cogió escaleras arriba para dejar a la dama en su alcoba. Al abrir su puerta Ariel preguntó al monje por la posibilidad de establecer una llamada telefónica a lo que el religioso contestó negativamente justificándolo por los daños acaecidos por la tormenta. Antes de despedirse Ariel recibió las indicaciones pertinentes por parte de Marcos por si necesitaba algo. Le advirtió de que se encerrase por dentro para descansar tranquila y de que el hermano Pedro lo avisaría ante cualquier asunto de emergencia. Ariel, rendida por completo, asintió con la cabeza y agradeció desconcertada a ambos sus atenciones y cerró la puerta echando la llave por dentro.

- ¿Tienen muchos huéspedes alojados esta noche hermano?- preguntó Marcos mientras bajaban las escaleras.-

- Si padre, de las 20 habitaciones que tenemos están ocupadas catorce, bueno quince con la de la señorita.- contestó el monje.-

- Bien, dado la hora que es creo que sería mejor que me diese una de las habitaciones libres. Así no molestaré a ninguno de los hermanos que tienen que estar a punto de levantarse para los primeros rezos.

- Como usted diga Padre, enseguida le entrego su llave.-contestó haciendo gala de su voto de obediencia el hermano Pedro.-

- Hermano Pedro, quiero también que me haga un último favor.

- Dígame usted Padre.

- Quiero que me tenga al tanto en cada momento de todos los movimientos que se realicen en esta santa casa. Hágase cargo de que soy el Prior en funciones y obedezca .- indicó Marcos ante la mirada de sumisión del novicio.-

- Así será Padre, así será.


Raúl, continuó callejeando por la calles del pueblo hasta que llegó a la Plaza del Trueque. En este lugar se encontraba la Taberna de Luciano y al pasar por allí descubrió que el vehiculo de Ariel estaba aparcado justamente enfrente. Sin saber que más hacer decidió quedarse allí apostado y esperar a que amaneciese para preguntar a la gente del lugar o bien a que esta llegase para recogerlo…”

salmorelli dijo...

“… Completamente aturdida Ariel cayó rendida sobre el mullido colchón que rellenaba la cama tallada de madera con bisel. ¿Qué había querido decir Marcos con la gente de arriba? , dio vueltas y vueltas a todo lo acaecido aquella tarde noche hasta que se dejó arrastrar por el cansancio y caer en un profundo sueño en el que los protagonistas eran Ella y Marcos.

Ariel se encontraba sentada frente a un espejo de tocador, vestida con un ligero camisón de dormir blanco inmaculado con encajes es su escote que se ceñía a su silueta dejando sinuosas transparencias en el reflejo del espejo. Levantó sus ojos y vio como Marcos se acercaba lentamente hacia ella vestido tal y como ella lo recordaba de los tiempos de facultad. Unos tejanos y una camisa negra con los puños de las mangas remangados en sus antebrazos eran el recuerdo que guardaba en su mente del atractivo chico que la cautivó en su juventud.

Al situarse justamente detrás de ella apoyó su mano izquierda sobre su hombro izquierdo y con la mano derecha recogió su moreno pelo, para dejar al descubierto su cuello. Marcos se agachó y la beso muy lentamente, sin prisas. Sintió como un suave cosquilleo recorría su piel. A continuación dejó deslizar su mano desde el hombro hasta su pecho y despertó por completo su sensibilidad. Ella, respondía levantando sus dos manos para rodear su cabeza. Él se inclinó aún más sobre ella y acarició sus muslos con ambas manos hasta llegar al filo del camisón y recogerlo pausadamente hasta su cintura. Su cuerpo se estremecía y retorcía ante aquél momento de desatada pasión. Marcos, se incorporó al sentir su deseo y ligero gemir y la ayudó a levantarse. Estando ya uno frente al otro, Ariel comenzó a desabrochar su camisa dejando al descubierto un torso atlético bien formado. Se acercó y lo fue besando con picardía a la vez que Marcos volvía a levantar su camisón y ella enredaba su pierna con la suya. Sintiendo esos momentos como los mejores de su vida, dirigió su mirada hacia él y confundió su rostro con el del jovial hermano Pedro que parecía contemplar la escena con una mirada sádica que la sobresaltó y la hizo despertar con un grito de angustia…”

sueños dijo...

Mi embriagadores amigos os tengo que decir que en estos momentos no preveeo cual sera el desenlace de vuestro encuentro. Lo cierto es que me tengo que sumar a esta intriga una dosis de sexualidad de lo mas exitante. Gracias de nuevo.

mari dijo...

Lola,arranca ya por favor.Pon tu toque de pimienta y demuestrale a Salmorelli lo que una mujer es capaz de hacer.
Salmorelli a necesitado tres seguidos para llegar al japiflay tu no te cortes tengo toda la tarde.

Lilita estoy contigo!!!!
Un abrazo....

Lola dijo...

“…El corazón de Ariel parecía salirse del cuerpo, bebió un trago de agua y se echo otra vez sobre la cama. No podía conciliar el sueño y empezó a recordar los días junto a Marcos, le agradaba pensar las numerosas ocasiones en las que su cuerpo fue testigo de placeres infinitos.
Aunque se despertara de forma angustiada, la joven mantenía el calor en su cuerpo, sus pechos estaban sudorosos y sus muslos aún temblaban. Necesitaba culminar la historia que estaba soñando, deslizó sus manos hacia abajo y cerró los ojos, fue su imaginación la que la hizo volar.

Cada domingo, la joven se dejaba llevar por la pasión desenfrenada que le producía su amante, la lujuria se adueñaba del momento y se derretía de la forma más dulce. Besos llenaban los segundos y los minutos se eternizaban en largos abrazos.
El coche de Ariel era el escenario elegido para la interpretación de amor que ambos realizaban una tarde a la semana, era tan esperado el encuentro que en tan reducido espacio nada les molestaba.

Desde su habitación, Marcos sintió los gemidos de Ariel, se quedó escuchando hasta que ésta concluyó, le resultaban familiares los agradables sonidos que llegaban a sus oídos. Su fortaleza y el compromiso que mantenía con el Altísimo le sirvieron de ayuda paro no dejarse arrastrar por la tentación carnal que aquella situación le estaba provocando.

Una vez relajada, Ariel volvía a pensar en todo lo que le estaba ocurriendo, tenía la necesidad de saber toda la verdad, mil interpretaciones diferentes le galopaban por su mente, ¿quién quería retenerla?, ¿no era su amante?, ¿sería otra jugada de Marcos?... Empujada por la desesperación se levantó y se dispuso a recorrer el largo pasillo que la llevaría hasta la habitación del sacerdote…”

salmorelli dijo...

“… A dos puertas más debajo de su habitación se encontraba apostado el hermano Pedro, que al verla, con el corazón aún acelerado, se echó abajo inmediatamente sus hábitos manchados de pecado al haber sido también oyente testigo del gozoso disfrute de Ariel.

- ¿necesita usted algo señorita? – Preguntó avanzando hacia ella lentamente con una Biblia y un rosario entre sus manos, causándole un susto de muerte.-
- ¡Dios! , me ha dado usted un susto tremendo hermano.-contestó Ariel.-
- Lo siento señorita, pero son las tres y cuarto de la madrugada y no son horas de deambular por los pasillos de esta santa casa.-dijo el monje con su voz ronca y ceremoniosa.-
- Lo siento, pero necesito hablar con el padre Marcos.- replicó ella.-
- Le vuelvo a repetir hermana que no son horas de andar en busca de nadie y mucho menos de molestar a un sacerdote. Así que por favor vuelva usted a su celda.
- ¿A mi celda? ¿Pero que se cree usted? Yo estoy hospedada en un hotel. Que ustedes lo regenten no significa que me puedan tratar como si yo estuviese cautiva de sus reglas ni nada de eso. Así que haga el favor de indicarme cuál es la habitación de Marcos.- dijo llena de indignación Ariel.-
- Mire, vuelva usted a su habitación, como prefiere llamarla, y yo avisaré encantado al padre Marcos, para que vaya a visitarla.
- ¡Que sucede aquí! – interrumpió Marcos, que con el ruido de la conversación salió al paso de la situación.-
- Marcos, gracia a Dios .-suspiró su amiga.-
- Padre, estaba tratando de hacer entrar en razón a su prima para que no perturbase sus sueños.- intervino el hermano.-
- Nada de eso Marcos. Este hombre no dejaba que yo pudiera verme contigo por no se que historias del descanso del monasterio.
- Bueno, bueno. Ya esta bien. Hermano, puede usted retirarse que ya me hago yo cargo de Ariel.
- Si señor, lo que usted diga. Pero no quiero más ruidos por los pasillos y no me gusta para nada que hayan mujeres deambulando por las galerías de esta casa - contestó refunfuñando y pasando de largo en dirección a las escaleras.-
- Ven Ariel, vamos a mi habitación.


El hermano Pedro, arrastrado por la locura de haber pecado, se encerró en la habitación destinada a recepción y arrodillado frente a una imagen de San Benito comenzó a fustigar su espalda elevando hacia el Altísimo oraciones en latín a modo de letanías…”

sueños dijo...

Jolin, jolin, jolin. Esto mis embragadores amigos, resulta una verdadera obra de arte para la literatura negra. Os rogaría por favor que no os desviéis. Es de lo más genial que he tenido ocasión de leer en mucho tiempo. Gracias.

javi dijo...

¡vaya,vaya! ahora es cuando esto está interesante, vaya vuelco , tienes razon Mari ya va subiendo por aqui las temperaturas que era lo que le hacia falta este especial encuentro.

mari dijo...

Lola gracias,no esperaba menos de ti, ha valido la pena esperar.
Pero si no tengo que esperar tanto mejor.

Un abrazo...

Lola dijo...

“…Kyrie eleison, Christe eleison, Christe andinos, Christe exaudinos, Pater de coelis, Deus, miserere nobis, Filii, Redemptor Mundi, Deus, miserere nobis, Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis, Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis, Sancta Maria, ora pro nobis, Sancta Mater Dei, ora pro nobis, Sancta Virgo virginum, ora pro nobis…”
Las lágrimas de Pedro corrían por sus mejillas, había caído en el pecado más tentativo que un hombre puede tener, la libido femenina. Su corta edad y su lozano cuerpo no pudieron resistirse a los encantos de Ariel. Llegó al clímax después de tenerlo olvidado, el delirio y el éxtasis se apoderaron de su cuerpo en aquel frío pasillo de la hospedería.
-Pasa pequeña, aquí nadie nos molestará y no pasaremos frío- dijo amablemente Marcos.
-No te confundas, sólo necesito saber la verdad, todo lo acontecido me impide conciliar sueño- añadió un poco enfuscada la joven.
-Ariel, ya te dije anteriormente que no pretendo nada contigo. Mi vida corresponde a otro ser, que aunque no se pueda tocar significa mucho para mí, de hecho he oído todos tus suspiros y me he contenido hasta el fin- aclaró de nuevo el sacerdote.

Ariel sonrojada inclinó la cabeza, avergonzada por los comentarios de su amigo no podía mediar palabra. Después de un largo silencio se dispuso a pedir perdón por las malas interpretaciones que había tenido durante todo el tiempo.

-Compréndeme, no se qué hago aquí, no se quién me retiene, no se por qué eres el enviado, no se nada!!!- apuntilló Ariel.
-No te preocupes, sé por lo que estás pasando, pero a partir de ahora, a parte de ser tu amigo, quiero que me mires como sacerdote, no puedo consentir que me veas con otros ojos y mi respeto se distorsione.
-Así lo haré, Padre, tus hábitos están por encima de la amistad y confiaré en tu palabra.
Cuando todo estaba aclarado y se disponían a contarse toda la verdad, un cortocircuito quemó una de las líneas principales que daban luz al recinto. Todo quedó a oscuras y un espeso humo empezó a reinar en la planta baja…”

salmorelli dijo...

“… ¡Fuego! - Gritaban por los pasillos los clientes alojados en las habitaciones adyacentes.-

Marcos y Ariel a tientas corrieron diligentes hacia la puerta de la habitación, para saber que sucedía. La confusión y el caos se apoderaron de la Hospedería y los monjes que comenzaban a levantarse para maitines cruzaban a toda velocidad el hermoso huerto que separaba el Monasterio del alojamiento.

Algunas linternas y palmatorias con velas daban luz intermitente a la oscuridad tenebrosa que se había apropiado de todo los espacios.

- ¡Corran hacia la azotea! ¡No bajen! -Gritaba el hermano Anastasio a todos los ocupantes del establecimiento que intentaban buscar la salida.-
- ¿Qué sucede hermano? .- preguntó Marcos al monje agarrado a la barandilla de la escalera mientras agarraba fuertemente de la mano a Ariel, que estaba completamente asustada.-
- ¿Qué hace usted aquí Padre? – pregunto asombrado.-
- Ahora no es momento para dar explicaciones Anastasio, ¿Qué es lo que sucede?
- Los hermanos están sofocando un incendio que se ha originado en el despacho de recepción, Padre. No creo que vaya a más, pero intento que la clientela no baje sino que aguarde en la planta alta ya que puede ser peligroso.- argumentó.-
- De acuerdo ya me encargaré yo de ese asunto. Vaya usted con el resto de hermanos.
- Gracias Padre, Dios le bendiga.-apostilló el hermano Anastasio a la vez que salía corriendo de nuevo escaleras a abajo-

Como pudo y sin perder la calma Marcos y Ariel convencieron al resto de clientes a que subieran a la azotea. En la planta baja los hermanos recibían órdenes del Prior, que se había erigido en el organizador del improvisado plan de emergencia, ante la imposibilidad de contactar telefónicamente con la guardia civil.

- Reverendo Padre, ¿cómo va todo? – preguntó el hermano Anastasio al toparse con él.-
- ¿Pero, hermano que hace usted aquí? ¿No le indique que se encargara de los clientes?
- No se preocupe Reverendo, el padre Marcos se ha hecho cargo de sus indicaciones.
- ¿El padre Marcos? ¿Quién lo ha avisado?
- No sé señor, al subir me lo tope en el pasillo de la primera planta.
- Lo que nos faltaba.-apostillo el Prior.-
- ¡Reverendo Padre, venga!- gritó el hermano Evangelino desde la sala que se había incendiado y que por fin habían conseguido apagar.-

Presuroso corrió a atender la llamada del lego y al llegar sintió como una bofetada fétida le provocaba arqueadas de fatiga al igual que al resto de los presentes.

- ¡Santo Dios! .- exclamó al contemplar una de las imágenes más dantescas que había visto en su vida.-

La habitación se encontraba completamente calcinada y el cuadro eléctrico destruido. Al adentrarse con precaución se encontró con el hermano Evangelino alumbrando un bulto que había junto a él. Se aproximó un poco más y certificó ante los rezos del resto de hermanos que aquél despojo que reposaba en el suelo era el hermano Pedro.

Aquella escena debía ser contenida y administrada con valor y firmeza por el Reverendo Padre, ya que el cuerpo yacía semi desnudo. Con lo que se suponía que era una fusta en una de sus manos y con una sagrada Biblia humeante en la otra.

- Hermanos, recemos una oración por nuestro hermano y llevemos sus restos rápidamente al Monasterio. No podemos permitir que nuestro que hacer diario en el retiro espiritual a Dios se vea alterado por nada ni por nadie. Os ordeno que guardéis un silencio sepulcral y que no habléis con nadie de lo sucedido. Sólo hemos padecido la fatalidad de un incendio, pero nada más. De lo contrario esto se convertiría en un circo que destruiría la paz que desde hace siglos hemos mantenido en este santo lugar.- sentenció el Prior rascando reiteradamente se blanca barba.-
- Que así sea Reverendo Padre. No tema por nuestro voto de silencio.- contestó el hermano Evangelino, encargado de instruir a los novicios y segundo de abordo en las tareas de gobierno del Monasterio.-


¡Fuego en el Monasterio! Vociferaba un grupo de gente que corría por las calles para socorrer la tragedia.

Raúl, despertó sobresaltado en su coche encogido por el frío que hacía y salió rápidamente para saber lo que sucedía…”

salmorelli dijo...

Por poner una nota de humor a nuestros blogs y sin que se moleste nuestro amigo/a Sueños. Me gustaría que pusieramos más atención en nuestros comentarios y no dejarnos arrastar por el climax que alcanzan algunos de los capitulos de "El Encuentro". Lo digo por el comentario de nuestro amigo/a, que tras leer los apasionados últimos capitulos se dirige a Lola y a un servidor como sus "embragadores" amigos. Perdona Sueños, pero ha resultado graciosisimo.

sueños dijo...

No te preocupes mi EMBRIAGADOR amigo, no carezco de sentido del humor. Y todo va sobre patines . Continue, continue

Lola dijo...

“…Las personas del lugar le tenían mucho cariño a la Hospedería y al Monasterio, aquel conjunto monumental, religioso y turístico suponían toda una seña de identidad para el pueblo. Se apresuraban con gran preocupación para ver si podían ayudar en algo, no importaba la hora ni la temperatura, sólo deseaban que nada irreversible hubiera sucedido.

Raúl intentaba, una y otra vez, saber qué era lo que estaba ocurriendo, pero los lugareños con las caras desencajadas no podían mediar palabra, no daban explicación alguna, el único objetivo que tenían era llegar cuanto antes para saber la envergadura de lo que allí acontecía. Decidió sin pensárselo más, ir en la misma dirección en al que iban todas aquellas personas, no sabía hacia dónde, ni para qué, pero correr en el mismo sentido le tranquilizaría y así la noche se le pasaría más corta y entretenida.

-Perdona, ¿qué es lo que sucede?, ¿hacia dónde corre tanta gente?- preguntó a una mujer mayor que se había quedado detrás.
-Se ha producido un incendio en la Hospedería- añadió la señora sin aliento.
-Pero, ¿suelen pernoctar muchas personas en ese sitio?- preguntó de nuevo el confidente.
-No lo se hijo, sólo quiero llegar. Estoy muy preocupada, uno de esos monjes pertenece a mi sangre, cuando era un chiquillo decidió ingresar en la orden y desde entonces sé muy poco de él, no se si le habrá pasado algo- argumentó la mujer con los ojos rasos de lágrimas.

Raúl se detuvo y por unos instantes pensó en Ariel, ¿estaría durmiendo en ese lugar sagrado?, pero de pronto fue arrollado por varios señores y quedó en el suelo tirado. Se incorporó como pudo y decidió retroceder, sería mejor esperar en su coche, no tenía sentido saber lo que pasaba, sólo quería que amaneciera y reencontrarse de nuevo con su dulce amiga.

En el lugar del incendio, cuatro de los diez monjes que allí habitaban se encargaron de envolver los restos del Hermano Pedro en una sábana blanca y llevarlo al lugar santo. Desde épocas pasadas ese era el sitio donde se enterraban a los monjes que fallecían, nadie en el pueblo se enteraba de nada y la vida seguía su ciclo.

-Marcos, estoy asustada, ¿cuánto más me pasará hasta que despunte el día?- dijo nerviosa Ariel.
-No tengas miedo, el fuego será sofocado de inmediato y pronto todo volverá a la normalidad- abrazó con fuerza a la joven.

La gente seguía subiendo a la azotea, el frío de la madrugada calaba los huesos y la lluvia empezó a caer de forma considerable…”

salmorelli dijo...

“… Al unísono se presentaban a las puertas de la Hospedería, cogiendo ventaja al resto de conciudadanos, la pareja de la guardia civil que estaba de servicio esa noche y el sargento Martínez en su propio vehículo que era la máxima autoridad del cuartel de aquella población y se encontrada de descanso.

- Señor, hemos visto como se dirige hasta aquí casi el pueblo en pleno.- dijo el cabo Henares.-
- Pues es misión tuya y de tu compañero, hasta que lleguen refuerzos, impedir que nadie. Y digo absolutamente nadie, se acerque a más de 50 metros del edificio. ¿ha entendido Henares?- contestó con autoridad el sargento a su subordinado.-
- Si señor, no se preocupe.

El sargento se acercó a la puerta de entrada y enseguida el hermano Evangelino salió a su paso.

- ¿Que ha sucedido hermano?- preguntó el civil.-
- Ave Maria Purísima, señor
- Sin pecado Concebida, hermano. Por favor infórmeme de lo que ha sucedido aquí ¿es en la Hospedería o en el Monasterio? .volvió a preguntar Martínez atacado de los nervios por el formulismo religioso empleado por el monje ante aquella situación.-
- Gracias a Dios sargento, sólo ha sido un pequeño accidente. ¡Pero podría haber sido una tragedia! Menos mal que el manto protector de San Benito nos guarda en todo momento.- contestó el monje con misticismo.-
- Pero hombre de Dios sea más conciso. ¿hay algún herido?
- No sargento. Tan sólo ha ocurrido que un calentador de la recepción salió ardiendo en mitad de la noche y ha calcinado la habitación contigua. Pero ningún cliente, ni ningún hermano ha sufrido percance alguno.
- Está bien hermano. Pues realmente ha sido un milagro. ¿esta completamente sofocado el incendio?- preguntó con intención de entrar.-
- Claro que sí. –contestó cruzándose en su camino con discreción- Los hermanos están adecentando ya la zona para evitar problemas a nuestros clientes alojados.
- ¿Pero donde se encuentran los clientes? ¿en las habitaciones?
- No, esperan en la azotea a que les avisemos. Era mucho mejor por su seguridad.
- Y a que espera para avisarlos alma de cántaro, no ve la que está cayendo. No les ha ocurrido nada en el incendio pero van a coger una pulmonía, hombre de Dios.- contestó indignado el veterano guardia de origen extremeño, que se sintió mucho más reconfortado al aclarar el asunto.-

El hermano Evangelino volvió a entrar para dar órdenes a dos novicios de que avisaran a los clientes de que podían bajar a sus habitaciones o la sala de estar de la primera planta, pero también de que les advirtiera de que bajo ningún concepto podían bajar a la planta baja.

El sargento Martínez, refugiándose bajo la capucha de un impermeable que le había entregado Henares al llegar, se reunió con sus hombres para parar en seco al primer grupo de vecinos que llegaba hasta ellos. Detrás, una muchedumbre continuó avanzando dejando de correr al ver la serenidad que mostraban a lo lejos los guardias civiles.

- Señores, será mucho mejor que vuelvan todos a sus casas. –intervino Martínez- Son las 4.30 de la mañana y aquí está todo solucionado.-aclaró.-
- Pero, hemos visto el humo salir del Monasterio.- dijo un vecino.-
- Que no hombre, que era por la parte del hotel.- contestó otro.-
- Te vuelvo a repetir que estas equivocado Juan, que el humo salía de la torre del Monasterio.- volvió a decir el primero.-
- ¡Está bien!, cállense de una puñetera vez. –gritó el sargento ante el murmullo desatado del resto de vecinos que se iban concentrando en torno a él. He estado hablando con el hermano Evangelino. Y todo al parecer ha sido un problemilla de una estufa que ha prendido un poco en una de las habitaciones. Pero ya está apagado el fuego. No hay ningún herido. Y os vuelvo a repetir que lo mejor sería que volviesen todos a sus casas.- explicó el sargento- Además con la helada que está cayendo y este torrente de lluvia mañana va a estar medio pueblo en cama. No seáis cabezotas y convencer al resto de vecinos de que es una verdadera tontería subir hasta aquí. Los hermanos agradecen vuestro ofrecimiento, pero ya está todo bajo control.
- No se preocupe sargento. Yo me encargo de “meter en verea” a esta gente.- intervino Rufino, barbero del pueblo.-
- Bien, te lo agradezco Rufino.

Y así fue los vecinos, con el barbero a la cabeza, dieron media vuelta e informaron a todo aquel que venía en dirección a la Hospedería, para que retornaran a sus casas. Ya estaba todo arreglado y no existían motivos para continuar calándose hasta el tuétano. Martínez volvió a entrar en el hospedaje en compañía de Henares, mientras Fontanilla el otro guardia, quedó apostado bajo el techado de entrada para impedir que entrase nadie…”

mari dijo...

Hago este comentario,solo para que sepais que sigo aqui y aqui me quedare asta el final de esta historia y las que sigan.
No me puedo permitir el lujo de perderme dos GENIOS como vosotros.

Lola dale vidilla a Raul,que esta al borde del infarto sin Ariel.

Un abrazo...

lilita dijo...

Chicos pasad una miradita por los sueños de salmorelly . es una pasadita la historia que narra. ya tenemos dos historias mas que chevere con las que alucinar.

Lola dijo...

“… Al cabo de diez minutos esperando y guardando la puerta, encendió uno de sus cigarrillos y un fuerte olor a carne quemada llegó hasta su nariz, sin permiso decidió adentrarse en la Hospedería y echar un vistazo por su cuenta. Todo estaba calcinado, la negrura de la noche y la oscuridad que había dejado el fuego le impedían ver con claridad lo que había ocurrido realmente.

-Si la información es de que no hay que lamentar daños personales, ¿por qué huele tanto a carne humana?- se preguntaba en voz alta el guardia.

Incitado por la curiosidad siguió investigando la sala calcinada ayudado por una linterna de bolsillo que llevaba consigo. El azabache predominaba sobre todo, muy pocos enseren habían resistido a las llamas, pero de pronto observó la fusta con la que el hermano Pedro se había flagelado y, separada por un corto espacio, la biblia abierta por el Salmo 80 del Antiguo Testamento, concretamente por los versículos 3, 7 y 19, centrados en el arrepentimiento: “Haznos regresar, haznos regresar Señor, para que seamos salvos, o restáuranos, para que seamos salvos...”
Aún podía notar la temperatura a la que había estado expuesta la sala, ambos utensilios estaban todavía calientes.

Los monjes que se llevaron los restos de Pedro olvidaron eliminar todo tipo de pruebas que pudieran esclarecer la muerte del monje, las prisas y el nerviosismo les impidieron retirar todo tipo de muestras.

-¡¡Fontanilla!,¿se puede saber quién le ha dicho a usted que entre en la Hospedería?, ¿su deber no era el de vigilar la puerta de entrada?, ¿no se que demonios haces aquí dentro? -gritó endemoniado el sargento Martínez-.

-Señor, simplemente me he dejado llevar por el fuerte hedor a carne quemada que sale de la sala calcinada, me parecía muy extraño- añadió temblando Fontanilla-

-Has incumplido mis órdenes y sabes que eso no me gusta nada, cuando lleguemos al cuartel tendré que tomar medidas de su desobediencia-intervino de nuevo el sargento-

Fontanilla bajó la cabeza y se fue hacia la puerta de entrada. El monje que acompañaba al sargento suspiro de alivio al comprobar que Martínez no tuvo en cuenta los comentarios hechos por el guardia. No quería que nadie se enterase del fallecimiento del hermano Pedro.

-Hermano, mañana vendremos de nuevo para tomar informe de todo lo acontecido, con la luz del día podremos sacar mejores datos-informó Martínez

-Estaremos a vuestra disposición, pero os pido un favor que no alteréis demasiado la paz en la que vivimos mis hermanos y yo- rogó el monje.

-No se preocupe estaremos poco tiempo hermano, buenas noches- concluyó el sargento.

Los guardias subieron a su coche y se perdieron calle abajo, los monjes cerraron la Hospedería y se encaminaron hacia el lugar santo…”

salmorelli dijo...

“… - ¿Vamos a tener que estar mucho tiempo en esta sala Marcos? – Preguntó Ariel moviendo compulsivamente sus piernas.-
- No creo, he oído un portazo ahí abajo. Quédate aquí y cuida de que ninguno de estos turista se muevan del salón.- contestó el sacerdote.-
- ¿Pero donde vas? Aún tenemos una conversación pendiente.
- No es momento Ariel. Todo está resultando demasiado extraño. Enseguida vuelvo.

Al bajar, acompañado de la tenue luz de un viejo quinqué, se topó con el hermano Evangelino que llevaba consigo una bolsa en la que escondía la fusta y la Biblia olvidadas torpemente por sus hermanos en la recepción y que tan caro hubiese costado a la congregación si la llegan a tener en cuenta los guardias civiles.

- ¿Dónde va hermano?
- Tranquilícese padre, estamos terminando de ordenar todo para que cuando amanezca los clientes se vean afectados lo menos posible.-argumentó el monje.-
- ¿Lo menos posible?, resulta que han tenido que abandonar asustados sus habitaciones en mitad de la noche, coger una pulmonía en la azotea sin saber si corría peligro sus vida, aún esperan con más paciencia que el santo Jo en el salón de lectura sin recibir una explicación medianamente aceptable. Y usted me habla de que salgan afectado lo menos posible. Esto es increíble.- contestó Marcos.-
- ¡Padre! Acérquese que quiero hablar con usted.- indicó el Prior que acaba de volver a la Hospedería tras dejar a buen recaudo el cuerpo del hermano Pedro.-
- Pues claro que voy a hablar con usted. Esta situación es insostenible. – En ese momento volvió la luz al alojamiento tras que el hermano Guillermo, hábil en las tareas de reparación, hubiese solucionado la avería del cuadro general, anulando la parte dañada hasta la mañana siguiente.- Pero antes ordene a Evangelino que tranquilice a los clientes y los vuelva a acomodar en sus habitaciones. Van a morir de frío en esa sala. ¡por amor de Dios! Uff, Huele a carne quemada .- dijo Marcos al pasar cerca del mostrador de recepción.-
- No se preocupe padre. Al parecer el incendio fue causado por un nido de ratas que merodeo más de la cuenta entre los cables del cuadro eléctrico y fundió una estufa que el hermano Pedro tenía encendida.-justificó el Prior.-
- Pues las pobrecitas mías habrán quedado algo chamuscaditas, porque aquí apesta de una manera horrorosa.
- Pues sí, padre.
- ¿Y el hermano Pedro? ¿No lo he visto por aquí?
- Está con el resto de hermanos rezando.-Los dos avanzaron hacia el refectorio para poder conversar con tranquilidad.-
- ¿Se puede saber quien lo ha avisado? o mejor dicho ¿que hacía usted en los pasillos de arriba cuando se originó el incendio?
- ¿No se lo ha dicho el hermano Pedro? – preguntó sorprendido Marcos.
- No. No me ha dicho nada. Con los nervios de una situación como esta, estaba el pobre como para contarme algo.
- Pues estaba descansando en una de las habitaciones. Acompañé a una prima que llego esta noche al pueblo para hospedarse aquí y me vi sin llaves para volver a entrar en la casa. Así que le pedí a Pedro que me diese una habitación.
- ¿Una prima dice?
- Sí una prima he dicho reverendo.
- ¡Marcos! .- gritaba Ariel deambulando por la recepción.-
- Ya le he dicho señorita que el padre Marcos esta reunido con nuestro Prior.- Contestó el hermano Evangelino.-
- Necesito hablar con el Padre Marcos .- contestó sin cejar en su empeño Ariel.-

Marcos salió del refectorio al oír los gritos de Ariel y salió a su encuentro con la sombra del prior pegada a él.

- Calma Ariel, estoy aquí.
- ¿Esta señorita es su prima? – preguntó el prior rascándose la barba a la vez que caía en la cuenta de que se trataba de la chica a la que habían mandado retener en el pueblo.- Encantado Ariel .- dijo lleno de cinismo.
- Lo mismo le digo. Marcos quiero marcharme de aquí cuanto antes.
- No debe preocuparse por nada hermana, vaya a descansar a su habitación. La situación esta completamente controlada y no quisiera que se llevase un mal recuerdo de su estancia en esta santa casa.
- Se lo agradezco, pero necesito marcharme. Por favor Marcos. -dijo de nuevo dirigiéndose a su amigo.-
- Lleva razón el reverendo Ariel. Son las cinco de la mañana. Mejor vamos descansar unas horas y en la mañana nos marchamos.
- Reverendo, discúlpenos. Dentro de unas horas nos volvemos a ver.-dijo Marcos echando su brazo por el hombro de Ariel para retirarse a sus habitaciones.-
- Bien padre. Será lo mejor .- contestó el prior con una sonrisa de hiena.-


Al subir las escaleras se cruzaron con el hermano Evangelino, que venía de ubicar de nuevo a los turistas en sus habitaciones. Al llegar al descansillo lo aguardaba el Prior.

- Hermano, tenemos que atajar de inmediato el problema que se nos viene encima. Esa chica es el alma del diablo en persona y tenemos que retenerla como sea.- dijo con los ojos desencajados.-
- Pero, ¿No es la prima del padre Marcos?
- No lo creo hermano. Se adapta más bien al perfil de la chica que nos mandaron a buscar ayer.
- ¿Y que hacemos con el padre?
- Dios nos proteja, pero hay que retenerlo también aquí. No podemos fiarnos de él…”

Lola dijo...

“…Así era, la persona a la que mandaron localizar y retener en aquel recinto era Ariel, no sabían para qué ni el por qué, pero personajes de escalafones superiores le habían dado el encargo a los hermanos del monasterio.
Desde hacía tiempo, unos señores, le seguían los pasos a la joven, estudiaban cada movimiento y cada suspiro que daba. Después de varias semanas persiguiéndola consiguieron averiguar que cada tarde de domingo se citaba con una persona que le cambiaba el semblante.
Sabían la hora del encuentro, el primer beso, el tierno abrazo, los dos café, las dos copas de Sheridan y el dulce momento en el que sus cuerpos se unían.
Estaba todo más que controlado. Cuando caía la tarde se despedían y emprendían el camino de vuelta. Con direcciones diferentes, el paisaje se antojaba simétrico. Tarde otoñal del mes de noviembre, las hojas parecían haber agotado todos los tonos anaranjados y marrones, se convertía aquel manto de colores cálidos en la alfombra que separaba sus vidas durante una semana.

-Marcos!, no me iré a mi habitación sola, no me gusta nada de lo que está ocurriendo esta noche- dijo entre sollozos Ariel.
-No te preocupes, vendrás conmigo a la mía, piense lo que piense el Prior- calmó el sacerdote a la joven.

El hermano Evangelino, siguiendo órdenes de su superior, volvió a buscarlos. El plan era que lo acompañaran hasta el sótano para que le ayudaran a recoger unos enseres que le haría falta para el día que se aproximaba. De esa forma quedarían aislados y controlados para ponerlos a disposición de la persona que tanto interés tenía en ella.

-Padre, ¿me podéis ayudar un momento?, necesito varios enseres del sótano y me haría falta vuestra ayuda.
-Faltaría más hermano, ahora mismo te ayudo. No hace falta que venga Ariel, ¿verdad?, está muy cansada y necesita dormir.
-Me temo que sí, son muchas las cosas que tengo que subir y si ella viene nos ahorraremos un viaje, si puede ser me haría un gran favor.
-Está bien, pero vayamos deprisa. Ya está bien de acontecimientos, el día y la noche parecen interminables.

Siguiendo la luz tenue de las velas, recorrieron un estrecho pasillo para desembocar en una vieja escalera de caracol que rugía cada vez que se posaban sobre sus escalones de madera.
El corazón de Ariel volvía a latir con fuerza, el miedo se apoderaba de nuevo de ella, el olor a humedad no la dejaba respirar…”

salmorelli dijo...

“… - ¿Saben que este sótano guardamos los licores artesanales mejores de la comarca?-preguntó Evangelino con voz entrecortada.-

- Claro que sí hermano, lo sé. Sé lo estupendos que están y las mermeladas tan exquisitas que fabricáis.- contestó Marcos dudoso de aquella pregunta fuera de lugar con la de años que llevaba destinado en el pueblo.-

Tras pasar por una primera puerta que daba lugar a una pequeña antesala del sótano- bodega, el hermano Evangelino se hizo el olvidadizo al no encontrar en sus bolsillos la llave de que daba paso a la misma.

- Vaya cabeza, la mía. No me extraña con la noche que llevo.
- ¿Qué sucede hermano?-preguntó el sacerdote.-
- He olvidado la llave de la bodega arriba. Sujete esta palmatoria padre, enseguida bajo.- y dicho esto subió presuroso la escalera de caracol de nuevo y la oscuridad más absoluta cubrió el espacio en el que esperaba la pareja de un fuerte portazo.-
- ¿Qué ha pasado Marcos? .-preguntó Ariel agarrándolo fuertemente del brazo.-
- Tranquila Ariel, se habrá cerrado la puerta con el aire. El tiempo es desastroso. - contestó Marcos.-
- No sé, te vuelvo a repetir que no me gusta nada lo que está sucediendo. Deberíamos de irnos, hazme caso.
- Espera aquí, voy a subir a ver para que te quedes tranquila.
- Eso ni te lo creas tú. Yo no me separo de ti por nada del mundo.
- Está bien, vamos.- y agarrados de la manos comenzaron a subir aquella peligrosa escalera.

Al llegar arriba intentaron abril el pesado portón de madera. Pero tras reiterados empujones pudieron comprobar como la débil rendija de aire frío que entraba se cimbreaba inútilmente ya que estaba echado el cerrojo. Marcos comenzó a aporrear la puerta a la vez que gritaba el nombre del hermano Evangelino una y otra vez. Pero nadie acudía a sus llamadas.

Raúl, volvió a despertar al ruido de un grupo de jornaleros que con torrente saludaban a Luciano, mientras que éste terminaba de abrir su taberna. Restregó sus ojos y miró alertado su reloj. Eran las seis de la mañana y comenzaba a amanecer. Con rapidez comprobó si el coche de Ariel seguía aparcado en el mismo sitio. Y allí estaba cubierto por una ligera capa de escarcha caída en la madrugada de aquél interminable Lunes…”

mari dijo...

"Madrugada de aquel interminable lunes".................ya estamos a jueves 12,30 de la noche y parece ser que soy la unica que esta despierta trasteando el ordenador,como no saqueis pronto a Marcos y Ariel del sotano les va ha dar una claustrofovia pa flipar y ami un mosqueoooo.....

Un beso...

Lola dijo...

“…El confidente arrastrado por el inmenso frío salió de su coche y se dirigió hacia la taberna más popular de aquel pueblo. Sin pensárselo dos veces pidió un café solo y una dulce copa de aguardiente, bebida típica del lugar puesto que los hermanos del convento la hacían cada año de la forma más laboriosa y artesanal, siguiendo recetas de tiempos inmemoriales.

Su cabeza no paraba de pensar siempre en lo mismo, no tenía noticias desde ayer tarde de su adorable y querida amiga. La preocupación se estaba apoderando de su paciencia y los nervios no le dejaban tranquila la mente.

-Oye! Señor, ¿sabes por casualidad quién es la dueña del coche azul que está aparcado en la puerta?-preguntó sin más Raúl.
-Pues la verdad es que con seguridad no lo sé, pero creo que es de una señorita con muy mal genio que ayer formó el espectáculo con el cura del pueblo- contestó casi seguro Luciano.
-¿Un espectáculo, con el sacerdote?-preguntó incrédulo Raúl
-Pues sí, por muchas dudas que le cree, ayer esa mujer parecía el mismo diablo, se abalanzó al Padre Marcos con intencione de sacarle los ojos. Unos clientes y yo pudimos evitar una desgracia en la tarde de ayer.
-¿Y, se puede saber hacia dónde se dirigió al joven?
-Salió con el cura cuando más llovía, pero no se hacia adónde se dirigieron, me temo que se encaminaron hacia la parroquia-afirmó el tabernero.

De repente pagó la cuenta y se dispuso a salir, algo le decía que aquella información le llevaría hasta los brazos de Ariel, la ilusión de verla de nuevo lo arrastraba hacia el frío de la mañana de aquel primer día de la última semana del mes de los Santos.
Al llegar a la Iglesia pudo comprobar que todavía no estaba abierta, el horario de misa matinal estaba previsto a las siete de la mañana.
Las primeras feligresas iban llegando a la plaza y el tema de conversación de todas era el incendio de la hospedería ocurrido en la madrugada. Una de ellas comentaba que el cura había acudido hasta el lugar, su marido lo había visto a lo lejos.

-A ver si el pobre hombre puede oficiar la misa de hoy- decía con preocupación una de ellas.
-Si estuvo hasta que el fuego se sofocó me temo que tengas fuerzas de levantarse- decían las otras señoras.
-Perdón, ¿habéis comentado que el sacerdote estuvo anoche en la hospedería?- intervino Raúl
-Sí señor, es una persona muy responsable y comprometida con este pequeño pueblo, siempre ha estado presente en todo lo que ha ocurrido y además siempre ha llegado el primero a todas partes. Es un cielo…-decía con gran orgullo la señora.

De nuevo se dispuso a cambiar de lugar, se dirigió hacia su coche para llegar hasta el Convento, confiaba en ir uniendo pistas para llegar a su objetivo; Ariel…”

salmorelli dijo...

“… -Reverendo Padre, ¿Qué vamos hacer? – preguntó Evangelino encomendándose al Cielo cruzando sus manos devotamente.-
- Hermano, confíe en mí y no se sienta culpable. Yo soy quién dirige los designios de éste santo lugar y nadie más que yo es responsable.- contestó el prior.-
- No resulta tan fácil Reverendo, vendrán a hacer preguntas y más preguntas. Y no depende tan sólo de nuestro silencio. También depende del silencio del resto de hermanos, de los clientes alojados, de la guardia civil e incluso de algún lugareño de los que han visitado hace un rato el monasterio. En verdad le digo, que va a resultar muy complicado dominar ésta situación.
- Pues, -dijo el prior rascando su barba- actuemos Evangelino. No podemos permitir que falle nada.

Los dos se retiraron al despacho del prior y durante un buen tiempo estuvieron maquinando la manera más inteligente de poner en funcionamiento el maquiavélico plan en el que estaban envueltos.

Mientras tanto el hermano Fe, religioso de confianza del hermano Evangelino, aguardaba en el pasillo de acceso a la bodega en el más completo de los silencios para evitar que nadie accediese a los gritos espontáneos que Ariel y Marcos realizaban.

Por su parte el hermano Saturnino se encontraba, nada más dar las ocho de la mañana, presto en la recepción de la hospedería para dar salida y cobrar al grupo de turistas que los habían acompañado, completamente ajenos a la situación, en aquella terrible madrugada. Tras la marcha de estos la hospedería quedaría en la completa soledad de los rezos y estrategias de los hermanos benedictinos.

Antes de montar en su coche, Raúl, decidió entrar de nuevo en la taberna para recabar con disimulo toda la información posible, ya que le estaba resultando demasiado extraño todos aquellos sucesos. Al entrar pidió de nuevo un café sólo, pero evitó tomar más alcohol. La taberna estaba de bote en bote y trabajadores y jornaleros engullían sus desayunos antes de ganarse el pan con el sudor de su frente. Risotadas, se escapaban por alguna de sus esquinas y pequeños corros intercambiaban opiniones sobre todo lo acaecido en la hospedería.

Al poco de remover la cucharilla en su café, Raúl, advirtió que una pareja de guardias civiles se sentaron en la mesa que había junto a la maquina tragaperras de la entrada. Con pies de plomo se acercó con intención de preguntarles, pero al encontrarse a pocos metros cambió su rumbo hacia la luminosa maquina porque le pareció mucho más acertado pegar la oreja a la conversación que entablaban los civiles.

- Le digo, Sargento, que allí olía a carne quemada.
- Henares, por Dios, es normal que cualquier ratoncillo o rata se haya visto chamuscado por el fuego. Y a saber si no ha sido la causa del mismo.-apostilló Martínez.-
- No, mi Sargento, no. He presenciado ya muchos incendios en mi vida y reconozco ese olor a leguas. Eso era carne humana.
- ¡Cállese, zoquete! ¿quiere que salte la alarma en el pueblo? –preguntó alzando la mirada para comprobar si alguien estaba atento a su conversación.- ¿Por qué iban a mentirnos los monjes? ¿es que no piensa que es ilógico?

Raúl, ocultaba su sorpresa echando monedas en la ruidosa máquina, tras oír a los guardias. Su planteamiento tendría que ser completamente diferente porque pensaba que se encontraba en tierras movedizas. Hasta que no contactara con Ariel debía pasar inadvertido. La desaparición de su amiga, un desconocido cura en escena, un incendio con posibles victimas ocultas en un monasterio y a espaldas de la justicia. Era una película para ver con cautela, con mucha cautela…”

Lola dijo...

“…Sacó su teléfono móvil del bolsillo e intentó de nuevo hablar con Ariel y nuevamente el teléfono de la joven se encontraba apagado o fuera de cobertura, y el suyo empezaba a pedir recarga.

-¡No puede ser!, lo que hace falta que yo también me quede sin batería-golpeó con enfado la máquina.
-¿Le ocurre algo, señor?-preguntó María, la mujer de Luciano que estaba recogiendo alguna de las mesas.
-Nada señora, mi móvil se está apagando y no tengo nada para cargarlo.
-Espere un momento, mi marido tiene aquí un cargador y lo mismo le puede venir bien-dijo tranquila la mujer del tabernero.

La señora se fue hacia la cocina para ver si encontraba algún aparatejo de esos modernos que le hiciera el apaño al cliente de la máquina.

Raúl estaba bloqueado, no sabía qué hacer para seguir el rastro de su amiga. Quería ir al Monasterio, ir a la Iglesia, buscar al cura…, pero algo le decía que fuese con calma, intuía que el asunto nada más había hecho que empezar.
Decidió que su primera actuación sería hablar con la guardia civil, tenía que denunciar la desaparición de la joven. No era normal que su coche siguiera en el mismo lugar y ella no hubiese acudido a buscarlo para ir a su trabajo.

-Con todos mis respetos-llegó Raúl a los guardias que aún seguían con sus desayunos-me gustaría hablar con vosotros unos minutos, tengo algo importante que contaros, ¿pudiera ser?
-Claro!, siéntese usted en esa silla y díganos eso tan importante que debemos saber-contestó de forma incrédula el sargento.

Raúl empezó a narrar todo lo acontecido en aquella tarde de domingo y madrugada de lunes;

-Pues bien, Ariel, una amiga salió ayer de nuestro pueblo sobre las cuatro y media de la tarde como cada domingo, había quedado con una persona para tomar café en algún bar de esta plaza.
-¿Y…?-interrumpió de forma burlona Martínez
-Déjeme continuar a ver que le parece mi relato-retomó la palabra un cansado confidente- Solía volver a eso de las nueve de la noche e intercambiábamos opiniones, pero a hora de hoy todavía no tengo noticias suyas. La he llamado continuamente y su móvil parece no estar disponible.
La desesperación de saber su paradero me empujó a salir en su búsqueda, llegué hasta aquí y vi su coche, pero sólo eso, ni rastro de su persona. He pasado toda la madrugada dentro de mi automóvil aparcado junto al de ella y no ha aparecido a buscarlo para acudir a su trabajo, ¿le parece normal?
-Amigo, me temo que sus celos le hacen ver cosas inexistentes y puede que su amiga haya pasada la noche con otra persona y no ha querido encender su teléfono, es la única conclusión que saco. Debemos esperar más horas para considerarlo una desaparición-adjuntó el guardia.
-Me parece muy bien su conclusión, ya veo que vuestra ayuda brilla por su ausencia
-Sigo un protocolo de actuación, no hace ni 24 horas que esa persona salió de su casa y, ¿ya quiere que se considere desaparición?
-Está bien, seguiré por mi parte, si pasan esas horas volveré a buscaros, a ver si ya se considera motivo suficiente para actuar y salir en su búsqueda.
-No se pase de listo, amigo, hacemos lo que podemos y si cree que estamos actuando de forma pasiva o con despreocupación busque a otra pareja de guardias a ver si le dicen algo diferente, buenos días-se levantaron los dos y se fueron a la puerta.

Raúl se quedó mudo, no pudo articular palabra…”

sueños dijo...

Mi embriagadora amiga. Todo un serial a nuestros pies. Siguen ustedes haciendo un equipo insuperable. No se cansen.

salmorelli dijo...

“… Estaba claro, que el confidente de Ariel tenía que actuar en solitario y con cautela ante la ineptitud de la autoridad competente. En primer lugar se acercó a la Iglesia, para entrevistarse con el sospechoso sacerdote, que según le habían dicho discutió la noche anterior con su amiga, pero su sorpresa fue mayúscula al entrar en la fría sacristía, y recibir de primera mano las excusas de un monje, que le explicaba que el párroco estaría ausente unos días, porque estaba de retiro espiritual en una abadía de Burgos.

Raúl, desconcertado, desconfío de la excusas del fraile tras advertir como en un viejo cenicero de latón apostado en una mesita baja había un par de colillas del tabaco mentolado que habitualmente fumaba Ariel.

Tenía que maquinar un plan que se le antojaba harto peligroso, ya que eran demasiadas coincidencias y contratiempos perfectamente hilvanados. Fingiendo un agradecimiento cortés, salió de la Iglesia y diligentemente se encaminó a la Hospedería. Al llegar a su puerta, respiró profundamente y llamó a la campanilla de entrada.

- “ Huésped fui y me recibieron” .- contestó el hermano Evangelino al abrir la puerta.-
- Buenos días, hermano. –contestó Raúl, conteniendo dentro de sí la rabia y el desasosiego que lo consumía.-
- ¿Le puedo ayudar en algo? – preguntó el monje con falsa sonrisa.-
- Necesito una habitación – dijo el confidente, dando un paso adelante y percatándose del olor a quemado existente en la recepción del establecimiento.-
- Lo siento, hermano, pero estamos cerrado. Hemos sufrido un pequeño incendio y estamos esperando a los técnicos para realizar una serie de reparaciones.
- Pues, más lo siento yo hermano, por qué no tengo más remedio que hospedarme aquí.- dijo Raúl a la vez que mostraba su cartera y una placa de identificación como funcionario de justicia que era. Placa, que no tenía ningún valor legal cómo para justificar su exigencia, pero que le valía podía valer como cuartada de su estrategia.- El juez me ha ordenado que realice una inspección en todos los establecimientos hoteleros de la zona. Y éstas acciones, hermano, ni se avisan, ni se prevén.- dijo con tono autoritario- Así hermano que búsqueme alojamiento, aunque sea en una de las habitaciones del Monasterio.-apostilló-
- Bueno, tendré que consultarlo con el Prior. No soy quién para tomar decisiones como ésta.

Tras justificar al Prior su presencia en la Hospedería, como un simple trámite burocrático y rutinario con el que investigar los archivos de clientes alojados en los últimos días, Raúl, consiguió que lo alojasen, a regañadientes, en una de las habitaciones de la plata alta…”

mari dijo...

Esto esta de lo mas emocionante!!!!
pero ,darle caña al asunto porque estoi peor que Raul,es decir atacaita de los nervios.

¿Os estais enfriando?
Lola el dia 5,Salmorelli dia 7 ????

Un besote...

salmorelli dijo...

Aquí no se enfría nadie, o sino sigue "Sueños". Calentito

salmorelli dijo...

¡¡¡¡¡ Que te pasaaaaaaaaaaa!!!!

mari dijo...

En tu ultimo capitulo Raul se queda mudo,tu no verdad?????
Lola,animo que tu puedes .

Leña al mono...

Lola dijo...

Ja,ja,ja!!! disculpen las molestias, he tenido unos días de mucho trabajo. Sigo con el encuentro ahora mismo, gracias!!! Un besazo

Lola dijo...

“…En la bodega el frío se hacía latente, la humedad calaba los huesos y la poca luz impedía que ambos rehenes pudieran andar mucho por aquel sagrado espacio. Los barriles esperaban con impaciencia la fermentación de la dulce uva que años anteriores habían recogido los monjes de la orden. Disponían de una gran extensión de tierras junto al monasterio sembradas del cultivo preferido del dios Baco, todas las vides eran cuidadas con al máximo detalle, araban, podaban y abonaban para que sus uvas diesen el mejor caldo de toda la comarca serrana.

Marcos y Ariel se refugiaban el uno en el otro para que el calor fuese al unísono y así combatir un poco el frío que recorría sus cuerpos, cansados de toda una tarde-noche sin tregua los párpados parecían desplomarse y rendirse ante al más agotador cansancio.
El sacerdote rodeó con sus brazos a su vieja amiga para que ésta echase la cabeza sobre su hombro y así ayudarla a conciliar un poco de ese sueño olvidado.

-Marcos!!, me gustaría saber algo de todo lo ocurrido-dijo Ariel con un largo bostezo.
-No te preocupes por saber, pequeña, yo tampoco entiendo nada de todo lo que está pasando, nos vemos los dos secuestrados en una vieja bodega de un monasterio, sin comunicación alguna y sin saber los motivos de esta detención-susurró en voz baja el cura.
-Pero, ¿quién será la persona que envió aquel recado al Monasterio?, ¿qué es lo que quieren de mí?, por muchas vueltas que le doy a todo no encuentro explicación alguna-adjuntó la joven y se abrazó aún más al sacredote.

Marcos empezó a sentir aquel cosquilleo que hacía años le provocaba la piel de Ariel, el roce con la joven lo volvía loco. Tenía que contenerse, su corazón empezaba a latir de forma acelerada y su miembro más viril empezaba a traicionarle.

-¿Marcos, te ocurre algo?, te noto nervioso y algo sofocado

De un salto, el sacerdote se puso de pié y aparto de su hombro la cabeza de Ariel.

-¿Te has vuelto loco?, pero, ¿qué es lo que pasa ahora, Marcos?
-Nada que tú puedas arreglar
-¿Cómo?-preguntó algo sorprendida Ariel
-Como lo oyes, lo único que ocurre es que no te puedo tener cerca, mis pensamientos me hacen caer en la tentación de tu cuerpo y eso no pudo consentirlo-con rabia y pena contestó Marcos.

Aquellas palabras llenaron de deseos el cuerpo de Ariel, el morbo de lo prohibido siempre le había gustado y sin pensárselo dos segundo se dirigió hacia el sacerdote de la forma más sensual jamás pensada…”

salmorelli dijo...

“… - ¿Qué te ocurre Marquitos? –preguntó acercándose a él-
- Ariel, yo siempre te he amado. Siempre. Y no puedo dejar de amarte. Tuve que alejarme de ti, por qué no entendía tú forma de ver la vida. Sólo te quería para mí, pero en aquellos años locos de universidad en los que gritábamos libertad en época de reivindicaciones te alejaste de mí. Tú publicabas escritos en el periódico del paraninfo acerca del amor libre y aconsejabas a todos vivir una sexualidad sin ataduras…
- Calla, Marcos.-susurro mientras tapaba su boca con el dedo índice y se ponía de puntillas, para acercar sus labios a los suyos.-
- No puede ser, Ariel .-balbuceó.-
- Claro que sí puede ser. Estamos aquí encerrados a la espera de que nos maten, no te das cuenta.
- ¿De qué nos maten?
- Sí, de que nos maten. ¿A caso crees que estos monjes te van a secuestrar y después te van a liberar sin que tú pudieras tomar represalias hacia ellos? , no me seas iluso .- dijo Ariel, dando un húmedo pico en los carnosos labios de Marcos.-

Marcos, preso de la pasión desatada, se abalanzó sobre Ariel y la besó con frenesí. La respiración de ambos se disparaba despidiendo en la frialdad de aquella bodega un bao humeante y caliente.

- Tranquilo Marcos, déjame a mí.-le dijo para frenar los desmesurados y nerviosos besos del que parecía un principiante ansioso.- Ven siéntate en éstas cajas.

Ariel se sentó sobre él abriendo sus piernas y sintió como, Marcos, estremecía sus caderas buscando fundirse con ella. Con delicadeza fue mordisqueando sus labios, mientras él sumergía sus manos por debajo de su ropa acariciando sus muslos.

El frío, comenzaba a perderse entre los viejos baúles de la bodega y unos íntimos y discretos gemidos flotaron alrededor de unos besos más prolongados y llenos de una lujuria desatada.


Raúl, bajo a inspeccionar el establecimiento en busca de alguna pista que lo llevara a su amiga. Al llegar al rellano de la escalera, el hermano Evangelino salió a su paso, para pedirle que lo acompañase al despacho del Prior. El confidente, tembloroso, accedió y lo siguió por la vieja galería.

- Buenos días, pase, pase .-dijo el prior.-
- Buenos días, gracias.-contestó Raúl.-
- Siéntese, por favor. ¿Qué le trae por aquí?-preguntó el monje con cara de pocos amigos.-
- Es sólo una visita rutinaria. Vengo a revisar los libros de registros y a inspeccionar las medidas de seguridad que reúne el edificio.
- Pues, como le dijo el hermano Evangelino, viene usted en mala ocasión. Anoche hubo un incendio y aún no sabemos los daños que ha ocasionado en nuestros archivos de recepción. Sería conveniente que volviese en otra ocasión ¿no le parece?
- No, no me parece.-dijo armándose de valor.- Mis superiores saben que he viajado hasta aquí, para recabar dicha información, y no puedo irme con las manos vacías.
- Entonces, usted dirá lo que necesita. Sólo espero que no se demore mucho en sus informes porque quiero que sepa que está usted perturbando la paz y el retiro de ésta congregación.- apostilló el prior, mientras reflexionaba acerca del conocimiento de las autoridades de la presencia de aquél intruso en el Monasterio…”

lilita dijo...

chevere,chevere la historia me la estais poniendo cachondita,cachondita. uff voy a tomarme un poquitito de aire

Lola dijo...

“... Raúl lo miraba todo con descaro, buscaba alguna pista que lo llevara a saber algo más de toda aquella extraña historia.

-¿Qué necesitas?, repitió, de nuevo y con desgano, el Prior

-Como ya le he dicho, necesito ojear el libro de registros para saber el porcentaje aproximado de ocupación de este alojamiento sagrado y hacer una pequeña inspección para comprobar que todo está en perfecto estado, por cierto, ¿cómo se llama el sacerdote del pueblo?- repitió y preguntó el confidente.

-Don Marcos Belsue, ¿por qué?, ¿necesitas algo de él?-respondió en forma de pregunta el monje.

-Nada, estuve en la Iglesia antes de llegar hasta aquí y me dijo un monje de su orden, o por lo menos vestía como usted, que estaba de retiro en Burgos, cosa que me sorprendió en la fecha en la que estamos.

-Si, si, el párroco se encuentra haciendo los ejercicios espirituales correspondientes, mientras tanto nuestro hermano cuida la Parroquia y atiende, en cierta medida y dentro de sus posibilidades, a la feligresía.

Raúl, sabía que todo aquello era mentira, los lugareños lo habían visto horas antes con su amiga. Necesitaba saber si el nombre de él y el de Ariel estaban escritos en el dichoso libro.

-Déme el libro, por favor, empezaré cuanto antes mi inspección rutinaria- desviando de esta forma la conversación que ya no quería mantener con el monje.

-Está bien, aquí tiene el libro actualizado a fecha de hoy- alargó la mano el Prior y se lo entregó.

-Gracias,- concluyó Raúl.

El monje estaba tranquilo, sabía que tanto el nombre del sacerdote como el de la chica endemoniada no aparecían entre la lista de clientes. Las visitas de religiosos jamás se anotaban en el libro de registros, y la compañía de estos tampoco.
Raúl comenzó a leer uno por uno los nombres que figuraban en las páginas amarillas de aquel viejo libro.

En la bodega, Marcos sin prisas, pero ansioso por tocar de nuevo los pechos de Ariel, desabrochó uno a uno los botones de nácar, broches que unían las dos partes de la camisa insinuosa de aquella joven que tantos momentos lo había llevado al delirio.
Dulcemente tomo en sus manos los senos puntiagudos de Ariel, fue acariciándolos, pellizcando los coloreados pezones y deslizó su temblorosa lengua por todo ellos como si de un caramelo se tratase.
Ariel, excitada, se fue escurriendo de los brazos de Marcos hasta quedar tendida en el suelo de madera que cubría toda la bodega. El joven sacerdote siguió de forma armoniosa la trayectoria de Ariel, en pocos segundos la desnudó completamente y sin contemplación alguna se desprendió de sus vestiduras para rozarse, después de mucho años, con aquel cuerpo lleno de curvas mortales.
Vuelta tras vuelta, jugando como adolescentes, Ariel terminó cabalgando desesperada sobre Marcos. El sudor resbalaba por su espalda, pechos y cabellos humedeciendo todo el cuerpo de la persona que tanto placer le estaba provocando.

-Uff!, había olvidado cuando goce me dabas- gritaba de forma desgarrada Ariel.

-¡Sigue pequeña!, soy todo tuyo-decía estremecido Marcos…”

salmorelli dijo...

“… Al llegar al éxtasis más absoluto, el cuerpo tembloroso de Ariel cayó vencido sobre el pecho de Marcos. Él no se cansaba de acariciar y de besar cada centímetro de la suave piel de su amada, dejándose arrastrar por aquella situación, soñada a lo largo del destierro de su celibato, la ayudó a levantarse y le dio la vuelta apretando su espalda contra su pecho. Volvió a acariciar sus pechos y a besar su cuello susurrándole al oído lo que la había echado de menos.

Ariel, en pocos minutos sintió como el miembro del sacerdote crecía de nuevo contra su espalda y de nuevo se vio arrastrada por el deseo de sentirlo dentro de ella hasta que sus gemidos contenidos alcanzaron de nuevo el orgasmo. Se había detenido el tiempo en aquella bodega y sus piernas temblaban al sentirse sexualmente satisfecha, mientras ambos cuerpos sudorosos se fundían en libidinosos suspiros y pequeños besos de amor.

- Marcos, no quisiera morir ahora.-le dijo al oído.-
- No vas a morir Ariel, yo voy a cuidar de ti.-contestó el sacerdote.-
- Te he echado tanto de menos y te tenía tan olvidado a la vez, qué no encuentro explicación a lo que siento en estos momentos.
- ¿Quién es él, Ariel?
- Él es, el qué ha colmado mi soledad en los últimos meses. Si pedirle nada, me lo ha dado todo.-contestó mientras se vestían.-
- ¿Y porqué te ha arrastrado a esta situación?- preguntó Marcos de nuevo.-
- Créeme, Marcos, te repito que no encuentro explicación a esta desventura. Sólo compartíamos amor, sin preguntas, sin ataduras de ningún tipo.
- Entonces no sabes nada de él.
- Sólo su nombre. Robert Saint Clair, sólo eso.
- ¿Saint Clair?
- Sí, ¿Por qué?
- Ahora, empiezo a comprenderlo todo.- contestó Marcos, llevándose las manos a la cabeza.-
- ¿Qué ocurre, Marcos?
- Ese maldito apellido, está ligado al Prior de éste Monasterio.
- ¿Cómo dices?
- El Prior, de éste Monasterio se llama Pietro Saint Clair. Maldita sea, él ha orquestado todo esto, utilizándome para retenerte aquí.
- Pero, no entiendo nada. Explícate, por lo que más quieras.
- Cuando te encontré ayer por la tarde en la plaza de la Iglesia andaba buscando a una mujer, tras recibir un email de mis superiores, qué al parecer venía a realizar un artículo periodístico sobre el poder económico de la Iglesia en ésta comarca. Al verte, la descripción de la periodista que andaba buscando coincidía contigo.
- No entiendo, y porqué no hablaste conmigo por derecho, Marcos. Soy tú amiga.
- Quería demostrar que se equivocaban contigo y que no eras la mujer que buscaban. Necesitaba cerciorarme primero de que no estabas involucrada en esa historia y por eso quise retenerte aprovechando el plantón de tu supuesto amante.
- ¿Y qué tiene que ver toda esa historia con Robert?
- Pues, que Robert Saint Clair, es el verdadero motivo por el que querían retenerte. El tema de la periodista ha sido el anzuelo para que un imbécil como yo picara...”

mari dijo...

MAMMA MIA!!!!!
Como me gusta,es el capitulo perfecto para empezar un fin de semana de lo mas Mmmmmmmmm...
Super emocionante.

Un besazo...

sueños dijo...

La trama, me continúa pareciendo muy interesante, mis embriagadores amigos, pero a mi entender creo que se están pasando con el lado sexual de la historia. Jolin, hay demasidas seguidoras exitadas. jijiji.

mari dijo...

Amigo/a Sueños,tal y como va la historia,sin sexo no tendria la misma emocion,y los verdaderos segidores del "ENCUENTRO" lo vivimos y sentimos como los propios personajes.

Ya te estaba hechando de menos embriagador amigo...

sueños dijo...

Si es la seguidora numero uno? Tambien sigo este relato, y no digo que este mal, sino todo lo contrario. Solo era por darle un toque de humor al comentario de lilita. No te lo tomes a mal Mary. Soy tan fan como tu

mari dijo...

Me alegro que sea un toque de humor,al decir seguidoras me doy por aludida.Asi que,Lilita rienda suelta a la imaginacion y vamos a disfrutar con "EL ENCUENTRO",tenemos la vendicion de nuestro/a compañero/a Sueños.

Chicos,leña al mono...

lilita dijo...

caramba con el soñador, parece que entiende muchito mas que nadie. gracias mari y chevere por mis escritores favoritos

suggar dijo...

¿Que es más importante que una historia narrada por dos personas que apenas se ven en la que son capaces de transmitir y aportar una variedad tan dispersa de sensaciones y emociones a la vez?...¿un comentario?...¿Pero de que estamos pendientes?
¡¡Animo Lola y Salmorelli sigan así, porque ustedes lo valen!!

sueños dijo...

Denoto poco sentido del humor en algunos colegas de lectura, ya he dejado claro que me encanta el relato. Jolin!!!

Cristian dijo...

Venga chicos, calmad esos ánimos, que aquí lo que importa es el relato, por favor, no creemos polémica que nos cargamos el buen ambiente que caracteriza estos sitios...
Lola y Salmorelli, lo dicho con anterioridad, que no escriba no significa que no os lea, me tenéis embriagado con la historia...

suggar dijo...

por amor de dios! contesta Lola no dejes que se enfríe el encuentro, te estamos esperando

suggar dijo...

Sueños creo que mereces una disculpa, quizás es porque al no saber quién eres. Creas un enigma y tal vez estemos más a la defensiva contigo, total hagas críticas, comentarios o simplemente una broma siempre te atacamos. Mil disculpas

mari dijo...

LOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!
Chiquilla que nos dan las uvas,

Arrancate ya...
No trabajes tanto.

Un beso...

sueños dijo...

Jolin, mi embriagadora amiga, ¿no te habras enfadado y por eso no escribes, verdad? , porque tengo que decirte que hemos pasado de la historia más caliente a quedarnos absolutamente frios. Creo qué necesitamos que termineis la historia, no podemos quedarnos así.

Lola dijo...

“…-¿El poder económico?, ¿periodista?, pero ¿qué demonios es todo esto?, ¿qué quieren de mí?-se preguntaba en voz alta la joven muchacha.
-No lo sé, quizás Robert te esté ocultando mucho más de lo que te imaginas-opinaba el sacerdote
-¿Robert?, si solo nos amábamos cada domingo y después cada uno emprendía el viaje de vuelta hacia su lugar de trabajo. Entre nosotros no había nada más que tardes de pasión y llamadas telefónicas durante la semana, deseando que cayera la tarde del domingo para fundir de nuevo nuestros cuerpos. ¡No entiendo nada!

Mientras, Raúl seguía ojeando el libro de registros, pasaba las páginas una y otra vez sin encontrar nada, los nombres de aquellas dos personas no estaban escritos en ninguna parte.

-Muy bien, veo que no os falta ocupación durante todo el año, me imagino que ofreceréis buena estancia- dijo con voz interesante el confidente.
-Pues la verdad es que sí, actualmente las personas cada vez más buscan sitios tranquilos donde reinen la tranquilidad y la paz. La gente está sumergida en mares de estrés, donde las prisas y los nervios juegan los papeles más importantes. Es por eso que nuestra hospedería tiene tanto éxito, ofrecemos grandes dosis de relajación y productos típicos de esta bendita sierra- contestó orgulloso el monje.
-¿Qué tipo de productos?, es ya a título personal, me gusta probar los productos típicos de cada lugar que visito.
-Lo mejor que ofrecemos son nuestros caldos, elaboramos un buen vino. Cada año cosechamos las mejores uvas y tras un proceso de maduración en nuestra vieja bodega conseguimos el mejor vino.
-¿Bodega?, ¿poséis un bodega propia?, soy un fiel seguidor de la enología, me gusta averiguar la textura, el aroma y el sabor de los vinos- saboreó sus labios Raúl- ¿podríamos ver la bodega?, me gusta adentrarme en el aroma añejo de las barricas.

El monje comprobó que había olvidado que el Padre Marcos y la joven se encontraban secuestrados en la bodega. El entusiasmo de los vinos lo habían llevado a un callejón sin salida, tenía que buscarse alguna excusa para que aquel señor no bajase y descubriera lo que estaba sucediendo…”

salmorelli dijo...

“… - Pues no se preocupe, que cuándo usted termine con los libros, le pediremos autorización al Prior, para mostrarle nuestro más preciado tesoro.- contestó el monje.-

Al retirarse, el hermano Evangelino, Raúl lo siguió astutamente esperando en cada esquina de los pasillos, para no ser descubierto. Un mal presagio rebosante de frío recorrió todo su cuerpo, su corazón se aceleraba a un ritmo frenético por lo absurdo qué le resultaba hacer de detective en aquellas circunstancias.

Tras comprobar como el monje entraba en el despacho del Prior se acercó de puntillas a la puerta intentando escuchar algo, sintió en su interior una inusitada extrañeza al comprobar que absolutamente a nadie más deambulaba por aquellos monacales pasillos. Al pegar su oído a la fría y sobria puerta pudo escuchar, aunque con dificultad, lo que comentaban los frailes en aquél despacho.

- Pero, ¿cómo es usted tan tonto? ¿no ve qué nos ha puesto en peligro al invitar al intruso a visitar nuestra bodega?
- Lo siento, reverendo padre, pero todo ha sido como consecuencia de la conversación qué manteníamos, y me deje llevar por el tema de los vinos.-contestó Evangelino, mientras al otro lado de la puerta se comenzaba a inquietar por la conversación, el confidente de Ariel.- ¿qué vamos hacer ahora?
- Poco podemos hacer.-gruñó el prior.- ese hombre viene en nombre de la justicia y existe constancia de que está entre estas cuatro paredes. ¿No entiende la gravedad del asunto? -dijo poniéndose en pie.-


Raúl, al ruido de la silla del Prior, corrió preso de los nervios, en dirección contraria a la que le había llevado hasta el despacho sin darse cuenta, a los pocos metros se detuvo y no escuchó abrirse ninguna puerta. Volviendo, sobre sus propios pasos al despacho, llamó su atención desde la galería de aquella planta, qué daba al huerto de la abadía, cómo un grupo de monjes oraban ante lo parecían dos enterramientos. Su corazón dio un vuelco y pensó con avidez que uno de aquellos bultos cubiertos de tierra revuelta podría ser el cuerpo de su amiga, más aún, dejando volar en cuestión de segundos su imaginación pensó que el otro podría ser el cuerpo del sacerdote que acompañaba a Ariel y qué misteriosamente también había desaparecido. ¿Y si era así? , ¿Su vida podría encontrase también en peligro? Como alma que lleva al diablo corrió buscando una salida. Cuándo iba a girar por el pasillo que lo devolvía a las puertas del despacho del Prior quedó paralizado ante el ruido que hizo la puerta al abrirse.

- No se preocupe, reverendo padre, se hará como usted ha decidido.- le decía el hermano Evangelino a modo de despedida, mientras las piernas de Raúl parecían desfallecer.- Ahora, permítame que vaya a abrir la puerta.
- Vaya, hermano, vaya, a ver quién viene a perturbar nuestra abadía, ahora. -contestó, el Prior, refunfuñando.-

El confidente, aguantó como pudo dejándose caer en la pared hasta que se cerró de nuevo la puerta y los pasos del hermano Evangelino se perdieron por los pasillos. Ante la posibilidad de que fueran ciertas sus sospechas sabía que no podía volver a dejarse ver y que tendría que encontrar un lugar donde esconderse hasta poder escapar del allí y acudir a las autoridades.

Frente al despacho del Prior encontró una puerta entornada, se acercó para descubrir con qué lugar se comunicaba pero escuchó de nuevo el ruido suave pero firme de unas sandalias hacia él. Sin pensarlo se adentró por esa puerta y casi cae por las escaleras que había a continuación. Esperó a que pasara el peligro y cuando se disponía a salir pareció escuchar voces al final de la tenebrosa escalera…”

mari dijo...

Lola gracias por volver,tu blog te necesita y nosotros mucho mas.
Que hago yo sin mi culebron de todos los dias???

Un besazo guapa...

Lola dijo...

Feliz año a todos y todas, espero que el comienzo de 2009 haya sido de lo mejor.
Mari, gracias a tí por estar siempre ahí y por mantenernos vivos. Espero disponer de un poco más de tiempo para escribir de forma más contínua.

Un beso a todas las personas que siguen este blog.

Lola dijo...

“…Huésped fui y me recibieron- dijo el monje antes de abrir la puerta de la Hospedería-

Pero al abrirla se encontró la sorpresa de que no había nadie. La niebla era espesa y el viento golpeaba con fuerza, el hermano Evangelino se asomó para cerciorarse de que ninguna persona había tocado el viejo llamador.

-Habrá sido el aire- comentó en voz alta el monje cerrando de un portazo.

Se dirigió hacia la recepción, allí había dejado al inspector con ganas de visitar la bodega, en su mente las instrucciones que el Prior le había dado daban vueltas y vueltas. Cabizbajo y pensativo llegó al sitio donde minutos antes había dejado a Raúl, miró hacia un lado y después hacia otro, pero no había rastro de él. Empezó a buscarlo por las habitaciones contiguas, repetía su nombre una y otra vez, pero parecía como si la tierra se lo hubiese tragado.

-No puede ser!!, ¿dónde se ha metido este hombre?, lo que me hacía falta era jugar al escondite. El Prior se entera y me mata- decía desesperadamente el benedictino.

Los demás monjes bajo la intensa niebla y con un frío que helaba, rezaban un Padre Nuestro en latín “Pater Noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen Tuum, adveniat Regnum Tuum, fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie, et dimitte nobis débita nostra, sicut et nos dimittímus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in tentationem, sed libera nos a malo” y daban sepultura a los cuerpos. Uno correspondía al hermano Pedro, que desgraciadamente había perdido la vida en el incendio ocurrido la noche pasada y el otro cuerpo pertenecía a un monje que los años cumplían su ciclo de vida. Era bastante mayor y llevaba casi una década metido en cama, esa misma noche cuando fueron a llevarle la medicina correspondiente se lo encontraron frío y del color de la cera.
Marcos y Ariel, después de cometer el pecado carnal que los había llevado al delirio, empezaron a lanzar, de nuevo, voces de auxilio. Sentían frío y querían salir de aquel sitio, querían ver la luz, pero al mismo tiempo deseaban quedarse, sabían que una vez fuera todo sería diferente. Después de lo ocurrido, sus corazones volvían a unirse como en años pasados, sentían el uno por el otro, sus manos no dejaban de acariciarse y los abrazos se repetían continuamente.
-¿Qué haremos ahora Ariel?, aquí parece que el tiempo está detenido, pero una vez fuera yo soy el sacerdote del pueblo y tú tendrás que marchar-preguntaba preocupado el cura.
-No lo sé Marcos, todo es muy complicado, pero nuestro objetivo ahora es salir de una vez por todas de esta húmeda bodega-contestó la joven.
-Ya lo sé, tienes toda la razón, tenemos que salir de aquí y ya veremos como sucede todo-pellizcó la mejilla de la joven y le guiñó un ojo.
Muy cerca de ellos se encontraba el incansable confidente, aguardaba con miedo tras la puerta sin saber que hacer, escuchaba voces de socorro, pero no sabía de dónde venían, no sabía si era verdad o el miedo que sentía lo hacía escuchar cosas que no eran. Su corazón daba vuelcos, las sandalias se acercaban cada vez más hacia la puerta que ocultaba su persona, no podía correr hacia ninguna parte…”

salmorelli dijo...

“… ¡Socorro! – Aquél grito desgarrado alertó a Raúl que muy lentamente se acercó a la puerta de la bodega. Le había parecido la voz de Ariel, pero ya no confiaba en nada ni nadie.-
- Ariel, ¿Eres tú?- preguntó en voz baja acercando su cara a la tallada puerta.-
- ¡Raúl! –exclamó su amiga embargada por la emoción.- Abre la puerta estamos aquí secuestrados, por favor date prisa.
- Pero ¿con quién estás?
- Con un amigo, por el amor de Dios abre.-rogaba con las lagrimas en sus ojos, mientras Marcos le abrazaba los hombros por detrás.- Marcos, es mi amigo, Raúl, ha venido ha salvarnos.-le explicaba al sacerdote.-
- Ariel, no puedo abrir esta dichosa puerta, -dijo zarandeando su aldabón.- tiene una cerradura de esas antiguas, no desesperéis, voy a buscar la llave.
- ¡Raúl! Ten cuidado esos frailes son capaces de lo peor.
- Tranquila, enseguida vuelvo.

Mientras la desesperación se apropiaba del hermano Evangelino, que era incapaz de encontrar al confidente por ninguno de los rincones de la abadía. Corriendo se dirigió al despacho del Prior para informarlo cuanto antes de lo ocurrido antes de que resultara demasiado tarde.

- Reverendo padre, parece que se lo ha tragado la tierra.-le dijo recuperando el aliento.-
-¿A quién, Evangelino? –Preguntó el Prior poniéndose en pie.-
- El inspector, Padre, no lo encuentro por ningún sitio.
- Santo Dios, corre y cierra todas las entradas bajo llave, ese intruso no puede salir de éste edificio bajo ningún concepto.-ordenó al monje.-

Raúl, esperaba detrás de la puerta, cuando vio salir al hermano Evangelino dando grandes zancadas del despacho, cuando se disponía a salir de nuevo se abrió la puerta del Prior, y retrocedió con habilidad. Desde la rendija de la puerta comprobó como el jefe de los monjes salía en la misma dirección que el anterior.

Con su corazón a punto de estallar, pensó que estando los dos juntos caería en un grave error si se encaminaba a la recepción en busca de las llaves de la bodega. En aquél barullo mental se le iluminó la mente, y decidió ir a la abadía en busca de las dichosas llaves, no le cabía la menor duda de que en los accesos que separaban la hospedaría del claustro de retiro de los monjes encontraría otro cuadro con llaves.

Con audacia se internó por la galería desde la que había contemplado los enterramientos y bajó una escalera que se comunicaba con el huerto. Antes de salir, vio una puerta abierta que daba a una sala, que hacía las veces de lavandería del alojamiento. Entró en ella y comprobó que no había nadie, con apuro se colocó uno de los hábitos que se encontraban secándose en un tendedero y presignadose se colocó la capucha y se dirigió al huerto.

Cruzó por delante de los dos bultos de tierra y no había ni rastro de los hermanos que oraban minutos antes ante ellos. La puerta de acceso a la abadía se encontraba encajada. Al entrar un hermano con la cabeza gacha le hizo una reverencia a modo de saludo en el más de los profundos silencios del claustro. Raúl, tembloroso le devolvió el gesto y continúo adentrándose en el monasterio.

Sin referencia de ningún tipo enfiló un pasillo largo en el que sólo se existía una puerta a la derecha a mitad del mismo, con lentitud avanzó unos metros hasta que vislumbró como un grupo de hermanos desde el fondo del pasillo venían en su dirección. Alargó un poco el paso hasta que por fin llegó a la puerta que estaba abierta, para evitar un encontronazo desafortunado con aquellos monjes. Cuando se dio cuenta estaba dentro de la pequeña iglesia de aquella abadía.

La frialdad del mármol heló sus pies desnudos con sandalias. Todo estaba en penumbra y no quería errar en ninguno de sus movimientos para no ser descubierto. Al llegar a los bancos de la primera fila comprobó como en una de las capillas laterales de aquella iglesia se velaba a un cadáver. ¿Pero que estaba sucediendo allí? , se preguntaba. Dos enterramientos en el huerto y ahora un ataúd descubierto con cuatro hachones encendidos rodeándolo eran toda la luz de aquella lúgubre capilla, que se encontraba desierta.

Con un temblor de piernas que le impedía avanzar, se armó de valor y fue acercándose lentamente hacia el difunto. Al llegar a sus pies tuvo que evitar el grito que parecía ahogar su miedo, a tan solo dos metros de él, vestido con traje oscuro y con tez amarillenta se encontraba, Robert Saint Clair…”

mari dijo...

Robert Saint Clair ?????.

salmorelli dijo...

Mari, vete a capitulos anteriores y veras que Robert Sant Clair es el amante de Ariel, el que se encontraba con ella cada domingo.

Un beso mía consigliere

mari dijo...

Como puedes pensar que no se quien es Robert,lo que pasa esque el signo no es el correcto.

Robert Saint Clair!!!!!!!!!!

CAPICHE...

salmorelli dijo...

Ah , AMICA MIA CREIA QUALE HABIAS SOFFRIRE UNO LAGUNA MENTA PIPERITA
CAPICHE

annasunn dijo...

Feliz año a ti tambien Lola,ya te echabamos de menos.Un beso.

Lola dijo...

“…Robert nació en California al igual que el Prior del Monasterio. Este último se quedó huérfano cuando contaba con poca edad y su tía materna, la madre de Robert, lo acogió, lo quiso como si fuese su hijo y junto con Robert vivió la infancia y la juventud.

Desde pequeños, los celos de Pietro hacia su primo se hacían latentes. Robert, un chico educado, inteligente y guapo siempre sobresalía por encima del monje que no soportaba nada de lo que hiciera su primo. Jugaron, crecieron y vivieron juntos, ambos tenían la misma edad y por lo tanto compartían amigos y amigas. Pietro nunca pudo olvidar como Robert arrebató de sus brazos a Claudia, la chica que llenó el corazón del Prior. Ante este suceso Pietro se ordenó como monje y decidió alejarse para siempre de su tierra natal encauzando su vida hacia la oración y el trabajo, no quería sufrir más por amor.

Robert, mientas tanto, siguió en California donde terminó sus estudios de periodismo, el poco tiempo de terminar la carrera decidió viajar a España para hacer un largo reportaje de la forma de vida en los pueblos rurales, empezó por el norte y poco a poco fue bajando hasta llegar a Andalucía, tierra de la que quedó profundamente enamorado, no había lugar que no le encantara.

Una tarde cuando visitaba la sierra sur sevillana, se alojó en un hotel llamado “La Posada” afincado en Montellano, un pueblecito blanco lleno de vida y color. Aquella tarde, en la barra de aquel bonito lugar conocería a Ariel, que como cada domingo había quedado con Raúl para tomar café e intercambiar impresiones y vivencia del fin de semana.
Ella llegó, abrió la puerta del bar y su confidente aún no estaba allí.

-Buenas tardes-dijo por educación.

-Buenas tardes señorita-contestó cortésmente Robert.

No hubo más conversación. Ella pidió un café y se sentó a esperar, estaba un poco nerviosa porque aquel extraño no paraba de mirarla.

-Perdone, ¿es usted de este pueblo?-preguntó el americano.

-Bueno, la verdad es que nací aquí, pero desde hace algún tiempo trabajo en un pueblo de la costa malagueña. Mi familia vive aquí y todos los fines de semana les hago una visita. ¿Por qué?, ¿busca usted algo?-respondió Ariel

-No, nada, simplemente estoy haciendo un reportaje de los pueblos rurales de España y como ves ya estoy en su pueblo. Me gustaría que me contases lo más significativo de este entorno y toda aquella información, que si no le importa, quisiera darme.
Ariel, quedó un poco embelesada con las explicaciones del chico extranjero, la belleza y simpatía del muchacho la hicieron sentirse cómoda y se prestó a dar toda la información que ella poseía de su pueblo.

Después de una larga conversación en la chimenea y tras unas copas de vodka caramel se besaron, no sabían como, pero durante algunos minutos sus bocas permanecieron totalmente pegadas. La pasión se disparó cuando ambos se abrazaron y rozaron sus cuerpos.

-¿Subes a mi habitación?-sonó como un rugo en los labios de Robert
Sin pensarlo y sin decir ni media palabra lo tomó de la mano y subieron las escaleras que los conduciría hasta la planta donde Robert pernoctaba.
Era una habitación acogedora, los colores pasteles y las luces tenues llenaban de emoción el momento, se desnudaron lentamente y se dejaron llevar por el goce de sus cuerpos.
Después de aquella tarde-noche, Ariel y Robert quedarían marcados para siempre. Cada domingo quedaban en un pueblo vecino para regalarse el amor que habían acumulado durante toda la semana, deseban mirarse, tocarse, acariciarse y besarse para culminar en el más bueno de los placeres.

Una tarde mientras paseaban por los alrededores del Monasterio el Prior quedó totalmente sorprendido, no daba crédito a lo que estaba viendo, su primo al que tanto odiaba merodeaba aquel santo lugar. Sin dudarlo ni un momento y desde aquel preciso instante comenzó una lucha desesperada por saberlo todo sobre él y hacerle la vida imposible…”

salmorelli dijo...

“…- Hermano, ¿Quién dice que tiene tanto interés por conocerme? –Preguntó Robert.-
- Por favor, acompáñeme. Es nuestro, reverendo padre, el que me ha mandado a buscarle.-contestó el monje, que había ido a buscarle a la plaza de la Iglesia.-

Al llegar a la Hospedería, Robert, miró absorto la esplendorosa decoración de aquél lugar, pensando en lo maravilloso que resultaría acudir a allí en compañía de Ariel en su próximo “encuentro”. Por su mente pasó, mientras aguardaba en la recepción al monje que lo había llevado misteriosamente ante el requerimiento del prior de la Abadía, lo romántico que sería alojarse entre aquellas paredes recubiertas en madera y salpicadas de ornamentaciones religiosas, con su amada. Sería toda una sorpresa para la mujer que le quitaba el sueño, pasar toda la tarde del próximo domingo en una de esas monacales habitaciones en lugar de hacerlo en los fríos y desapacibles hostales de la zona y mucho más aún que en unos de los coches.

Robert, no sabía absolutamente nada de su primo desde que falleciera su madre. En el entierro de ésta, Pietro, ni lo miró, sabía que se había hecho religioso pero jamás había vuelto hablar con él, y aunque habían pasado bastantes años y la historia de Claudia para él sólo era un recuerdo de faldas de su juventud, para Pietro era una humillación deseosa de venganza que le recomía por dentro.


- Hermano, tiene la amabilidad de seguirme. Nuestro, reverendo padre, le espera en su despacho.

Hasta llegar a la puerta de ésta dependencia, Robert, continuó admirando cada rincón de la Hospedería elogiando continuamente lo cuidado y limpio que estaba todo. El hermano Evangelino, agradeció todos los cumplidos del visitante y tocó a la puerta de Pietro Saint Clair.

Robert, quedó estupefacto al toparse de frente con su primo, que con semblante serio le esperaba sentado en su mesa de despacho.

- Puede dejarnos, Evangelino.- ordenó el Prior con voz ronca.-
- Pero, Pietro ¿No sabía que estabas en este lugar? ¿Creía que andabas haciendo las América o por la India?- preguntó inocentemente, Robert.-
- Pues, ya ves que no.-contestó con aspereza.- Y tu ¿Qué haces aquí? ¿Es qué no voy a librarme de ti en la vida? .-preguntó poniéndose en pie.-
- Pietro, ¿cuándo vas a olvidar tus rencores hacia mí? Parece mentira que seas un religioso que sirve a Dios.
- ¿Tú crees que lo que hiciste con Claudia tiene perdón de Dios? –preguntó el prior elevando el tono de voz.-
- Ya hace muchos años de aquello, Pietro, fueron años de juventud.
- Tú no la quisiste en tu puñetera vida, sólo la utilizaste por fastidiarme a mí. El niño bonito no podía soportar que el lelo de su primo fuese feliz y se tuvo que meter por medio para romperle el corazón.
- No seas así, teníamos sólo dieciocho años, Pietro.
- Tú la mataste y me mataste a mí en vida.
- ¡Yo no la mate! –gritó, Robert.-
- ¿Ah , no? ¿Dejar tirada y humillada a una mujer embarazada, para irse a ver mundo, no es destruirle la vida? –preguntó indignado- ¿No fue ese el motivo de su suicidio?-gritó.-
- Mira, no estoy dispuesto a aguantar más ninguna de tus acusaciones. No se para que me has hecho venir, pero ojala Dios calme tu ira y no te deje salir nunca de este monasterio, eres mala persona, Pietro.-añadió, Robert.-

El Prior, como alma que lleva al diablo salió tras el para evitar que saliera de su despacho.

- No he terminado de hablar contigo, maldito bastardo.-dijo con la cara desencajada.-
- Te he dicho que me dejes en paz, y sigue tu camino. Aquí el único bastardo que hay eres tú, ¿Por qué continúas sin saber quién fue tu padre, verdad?- preguntó Robert, con una irónica sonrisa.- Pues, ya es hora de que sepas porque llevas mi mismo apellido, eres mi hermano bastardo.- dijo a carcajadas su primo.-
- ¡Cállate! – y de un fuerte puñetazo lo tiró al suelo.-

Robert, limpiando su labio de sangre, intentó incorporarse mientras continuaba hablándole con rabia.

- Mi padre se cepilló a tu madre y tuvo la poca decencia de hacer que la mía cuidase de su ella y del bastardito de Pietro.-espetó, Robert.-
- ¡Te he dicho que te calles! – y levantando un báculo, que tenía junto a la puerta, le atizó un golpe en la cabeza, que dejo el cuerpo inerte de Robert sobre un gran charco de sangre en el entarimado…”

mari dijo...

En Malaga Picaso,en Figeras Dali y
en Montellano Lola y Salmorelli.

¿Que mas se puede pedir?

No puedo ir a currar de mejor manera.GRACIAS!!!!!

Lola dijo...

Hola Ana, gracias por estar ahí. Ya estamos de vuelta dispuesta a seguir escribiendo.

Mari,Salmorelli es el artista, yo simplemente aprendo de él, soy muy afortunada.

Un besazo grande para las dos

Lola dijo...

“…El primer objetivo del Prior ya estaba superado, acabar con la vida del que años antes no lo dejó vivir. Ahora su punto de mira era Ariel, no sabía nada de la muchacha, pero solo le bastaba saber que había compartido cama con su odiado primo y eso eran palabras mayores, llegado a este punto de su vida vengaría todo el odio que llevaba dentro.

El Prior llamó al hermano Evangelino para que le ayudase a retirar el cuerpo quieto de Robert, ante los demás monjes la muerte tendría que aparentar ser natural y se celebraría un entierro por todo lo alto.

-¡Evangelinooo!!, ven deprisa!!-ordenó aquella tarde de viernes el Prior.

Evangelino era un tipo simplón que obedecía todas las órdenes del superior, le gustaba ser el perrito fardero de Pietro, siempre iba detrás de él. Ordenó cuando era todavía un chaval. Su llegada al convento contentó a Pietro, que por aquel entonces ocupaba el segundo lugar en la jerarquía, cuando lo vio supo que sería su primer apoyo y ayudante en el santo lugar.

-¿Qué ocurre hermano?-llegó casi sin aire al despacho del superior, -¿pero qué ha sucedido aquí?

-Ya lo ves, ha sido fortuito, mi primo pretendió ajustar unas cuentas conmigo y quiso matarme, después de forcejear lo he matado yo a él-fingió pena y llanto el Prior.

-No se preocupe hermano, no sé cómo alguien quiso hacerle daño a usted con lo buena persona que eres- Mirando el cuerpo de Robert le dijo-lo siento chaval tú te lo has buscado, has venido a buscar guerra a un sitio sagrado.

-Evangelino tienes que ayudarme a que todo parezca una muerte natural, lo velaremos en el Altar esta noche y la del sábado y el domingo por la tarde será el entierro. Buscaremos un buen traje y encenderemos las velas para que den luz. Vamos a mortajarlo y después avisaremos a los demás para que traigan una caja de las nuestras y nos ayuden a bajarlo-esas fueron las órdenes del Prior.

Pietro desde aquella tarde no paraba de pensar en cómo acabar con la vida de la muchacha que había hecho tal feliz a Robert, se pasaba las horas en su despacho organizando el crimen,pero tenía un problema, el cura, lo había utilizado para hacer llegar a Ariel hasta la hospedería y ahora no sabía qué hacer con él, si matarlo también o planear su puesta en libertad. La segunda opción la descartó de momento, si Marcos salía libre no tardaría ni un segundo en mediar denuncia y todo terminaría mal…”

salmorelli dijo...

“… Estupefacto por la imagen que estaba contemplando y sin hallar respuestas a aquella muerte, Raúl, rezó en voz baja un padrenuestro por el alma del hombre que había robado el corazón de su amiga Ariel, o que al menos como reconocía ella, se había apoderado de sus instintos sexuales más básicos.

La capilla de la Abadía, rezumaba un delicado olor a esencia de azahar que venía de las lámparas de aceite colocadas junto al sagrario y del olor a cera perfumada proveniente de los hachones que velaban a Robert. Del silencio y recogimiento más absoluto en el que se encontraba envuelto, el confidente, surgió el sonido de un ejército de gastadas sandalias que parecían acercarse a la capilla.

Rápidamente, Raúl, se escondió detrás de una cortina de terciopelo morado de gran grosor que tapaba la entrada a una pequeña escalera para acceder al camerino de San Benito, que presidía aquella pequeña Iglesia. El agradable olor que había respirado momentos antes se mezcló con intenso aroma a naftalina que impregnaba aquella regia tela.

Con muchísima cautela, el amigo de Ariel, se descalzó de sus sandalias y subió lentamente por la sinuosa escalera en busca de una rendija en el retablo mayor desde donde controlar los movimientos de aquellos monjes. Al parecer, el hermano Fe, comandaba un puñado de hermanos para realizar el traslado del cadáver de, Robert, al altar mayor para la celebración del funeral.

Desde aquel puesto de vigilancia, Raúl, se sentía vigilado por las miradas de todos los monjes que estaban trasteando los preparativos del sepelio. Con una incomoda postura apostado detrás del santo, para no ser descubierto, sufría unos fuertes deseos por estornudar, que le iban y le venían al respirar aquella mezcla de polvo y naftalina que reinante en la atmósfera del camerino.

Cuando los monjes terminaron de colocar el ataúd delante del altar mayor con toda la ornamentación floral, que había ordenado el Prior, pudo escuchar como el hermano Fe daba instrucciones al resto de hermanos para realizar por parejas turnos de rezos hasta que llegara la hora del entierro de Robert. Raúl, con los ojos inyectados en sangre por el rato que llevaba aguantado los estornudos, paso de un brinco por detrás del santo y bajó las escaleras por el otro extremo en busca de una salida alternativa ya que por la que había subido quedaba vigilada por los hermanos.

Aquella salida daba a la sacristía, y sin hacer ruido, sintiendo como la frialdad del suelo taladraba sus pies hasta bloquear sus tobillos, registró las cajoneras y cajas que había repartidas por aquella estancia hasta que encontró un manojo de grandes llaves de hierro que probablemente podría ser las que sirvieran para salvar del cautiverio a su amiga y al sacerdote que la acompañaba…”

mari dijo...

En mi casa ya somos una familia grande,Lilita,Inma,Cristian,Ariel,
Marcos,Javi,Sueños,Lola,Salmorelli,
Castaño,Portillo,Anabel,Luis,Suggar,Macarudi,Raul,Annassun,Lupa,etc...
Cuando uno me falta más de dos días seguidos me preocupa.

Así que hacer un esfuerzo pequeñito, y asomaros a la ventana de mi ordenador para que podamos comentar la jugada no os parece.

Un beso para todos.

mari dijo...

Lupa tu tambien estas y muchos mas
pero la informatica me ha jugado una mala pasada...

Un beso.

javi dijo...

Mari gracias por incluirme en esta tú familia, por mi parte tambien lo estas.
un abrazo....

Lola un beso para ti tambien.

suggar dijo...

Lola, ¿te olvidaste de nostros?

Lola dijo...

Ja,ja,ja!! eso nunca, estoy terminando unos informes y sigo la historia. Gracias y perdón por mi tardanza, un beso grande

mari dijo...

Te a pasado alguna vez,que estes
viendo un peliculon y en lo mas interesante se corta la luz???

Que rabia no??

Chiquilla dale caña a los informes,por Dios,dale caña....

Un beso...

Lola dijo...

“…Raúl haría todo lo que fuese necesario por salvar a su amiga Ariel. Su amistad surgió hace años por pura casualidad, el confidente se dedicaba a temas medioambientales en la Sierra de San Pablo, no era del municipio, pero llevaba años haciendo tareas en el monte.
Una mañana de sábado, Ariel y una amiga decidieron hacer deporte al aire libre y respirar ese aroma a romero, tomillo y eucalipto que te ofrece la naturaleza. Llevaban un buen rato corriendo cuando Ariel sufrió una lesión en su rodilla, las dos solas en la sierra no sabían a quién acudir, pero como si de un milagro se tratase apareció Raúl con su coche. Sin dudarlo ni un momento las bajó al pueblo y las llevó al centro de salud. Desde aquel instante la amistad de los dos se iría alimentando cada día.

La sacristía tenía una pequeña puerta que daba hacia los exteriores de la pequeña Iglesia, Raúl, sin que las llaves hicieran mucho ruido salió despacio y se dirigió, de nuevo, a la hospedería, tenía que llegar hasta la bodega para comprobar si realmente alguna de aquellas antiguas llaves pertenecían a la cerradura de aquel oloroso lugar. Cuando cruzó el dintel de la puerta el frío volvió a dejarlo helado, una llovizna caía lentamente, pero calaba los huesos hasta lo más profundo. Se cubrió un poco más la cabeza con la capucha y tiritando se echó a andar. Tenía que pasar totalmente desapercibido, sabía que lo estaban buscando y que lo encontrasen no sería lo mejor para nadie.

Evangelino y el Prior no paraban de dar vueltas buscando a Raúl, estaban desconcertados, tenían asuntos más importantes que tratar y no andar buscando a un inspector. Después de revisar cada rincón de la hospedería decidieron salir la huerto y buscar por los alrededores.

-Vayamos fuera, lo mismo ha decidido fumarse un cigarro-indicó el Prior.

Siguiendo las órdenes de su superior, Evangelino abrió la puerta que daba al huerto y se dispusieron a rastrear la zona hasta encontrarlo.

El confidente y los monjes al andar en direcciones contrarias se encontrarían en el centro de aquel camino que enlazaba el convento con la hospedería. La niebla cada vez se hacía más latente cuando pasado unos minutos Raúl pudo observar como aquellos dos monjes se acercaban a él, su corazón volvió a latir con fuerzas, el temor de que pudieran reconocerle le helaba la sangre. ¿Qué puedo hacer?, se repetía en voz baja una y otra vez. La distancia cada vez era menor y el tiempo corría en su contra…”

salmorelli dijo...

“… ¡Reverendo, Padre!-gritó el hermano Saturnino desde la galería que daba al huerto, el Prior y el hermano Evangelino, sobresaltados, dieron la vuelta para atender al reclamo del monje.-
- ¿Qué le ocurre, hermano?
- El sargento, Martínez, y el cabo Henares, les esperan en Recepción.-contestó el monje, alertando también a Raúl, que respiraba al saber que las autoridades estaban en la Hospedería.-
- Está bien, Saturnino, dígales que en seguida voy.- contestó el prior, mientras Raúl hizo un giro extraño para intentar esconderse.- ¡Hermano! - Gritó Evangelino llamando su atención. A Raúl le temblaban las piernas y no acertaba a contestar ni a mirar a la cara al lugarteniente del Prior.
- ¡Hermanos! - Gritó, el sargento Martínez, desde la galería, librando por el momento a Raúl.-
- Sargento, ¿cómo usted por aquí? –Preguntó el Prior, tragando saliva y viendo como el dudoso fraile, Raúl, se perdía entre la niebla.-
- Espere, reverendo padre, voy a bajar para charlar con usted.- contestó el miembro de la benemérita, mientras, el hermano Evangelino, hizo el gesto de seguir a Raúl.- ¡No se marche, hermano Evangelino! También quiero hablar con usted.- añadió.-

El Prior y su segundo se encaminaron a la primera planta para salir al paso de los civiles, y evitar que cruzaran el huerto, que bajan las escaleras para reunirse con ellos. El sargento aceptó la invitación del Prior, para reunirse en su despacho y la del hermano Evangelino de tomar una copa del exquisito licor que elaboraban los frailes.

- Pues usted dirá, sargento, ¿qué le trae por esta bendita casa? –preguntó Saint Clair tomando posesión de su robusto sillón de despacho.-
- Mire, reverendo padre, todo resulta muy extraño.
- No le entiendo, Martínez.
- Yo se lo voy a explicar.- dijo el sargento a la vez que sujetaba al cabo Henares, que quería intervenir.- Henares y yo hemos estado rellenando el atestado del incendio acaecido en la Hospedería en el día de ayer.
- ¿y?
- Déjeme hablar, hermano.- contestó, Martínez, para acallar la pregunta del hermano Evangelino, que mientras servía el licor no había podido reprimirse ante la atónita mirada del Prior.- Hay algunas cositas que no encajan demasiado bien. Les explico; en primer lugar nos resulta inusual que declinaran la posibilidad de redactar un buen informe que les sirviera para cobrar de la póliza de seguro, pero además, desde ayer se han sucedido una serie de desapariciones que no encajan demasiado bien en nuestra comandancia.
- ¿No le entiendo, sargento?-preguntó el Prior.-
- En cuánto a lo primero, ustedes sabrán como si tienen todos sus papeles y seguros en reglas. Pero, en cuanto a lo segundo, estamos sospechando que un forastero aparecido también en el pueblo desde ayer, sea el causante del incendió y quizás este buscando realizar algún robo en la Abadía. Lo cierto y verdad es que este individuo ha desaparecido y su coche esta aparcado en la plaza de la taberna.-apostilló el sargento.-

El Prior, respiró profundamente porque no daba crédito a lo que estaba oyendo, muy en contra de lo que había pensado en un principio, la guardia civil, en su tremendo despiste, podía remar en el mismo barco que ellos al culpar a Raúl de todo lo acontecido en la Hospedería…”

mari dijo...

Los funcionarios de mi pueblo estan todo el dia tomando cafe,no sera que les haces tu los informes???

Guapa no trabajes tanto y relajate un poquito con nosotros.

Un besito.

Lola dijo...

“…¿Estáis seguro de lo que pensáis, sargento?, ahora que lo dices, nos ha llegado un tal Raúl Durán que por lo visto es inspector y ha estado registrando algunas de nuestras dependencias y mirando la ocupación que tenemos, pero el hermano Evangelino vino a hablar conmigo al despacho y cuando volvió, el tipo ya había desaparecido. Llevamos un buen rato buscándolo por toda la Abadía y ni rastro del mismo-se justificó el Prior.

-¿Me puedes describir a ese tal Raúl?, no tenemos noticias de que haya llegado nadie de inspección al municipio. ¿Cómo es?, a ver si coincide con el extraño que tenemos en mente. Esta mañana temprano cuando llegamos a tomar un café en la taberna de Luciano se nos acercó un señor que buscaba a una amiga de la cual no tenía noticia alguna desde la tarde de ayer, parecía muy preocupado…, a ver, diga usted alguna descripción del inspector-exigió el sargento.

-Pues bien, será el hermano Evangelino el que le haga la descripción, es él el que lo atendió personalmente. Hermano empiece cuando quieras, estos señores quieren atar cabos.

-La tarjeta atendía al nombre que bien ha dicho mi superior, Raúl Durán, me dio la impresión de que tenía unos 38 años. Es un tipo alto, fuerte y moreno. Los ojos negros y bastante grandes, buena presencia y una sonrisa de la que no puedes olvidarte fácilmente, pues tenía los dientes perfectamente alineados. La verdad es que se mostró muy educado y entusiasmado con nuestra hospedería. Vestía una cazadora azul marino de paño, un pantalón de pana del mismo color y una bufanda roja. Es lo que recuerdo de él. Ah!! se interesó mucho por nuestra bodega, la cual no pudimos enseñarle porque desapareció- adjuntó el monje.

-Genial, me parece que hablamos de la misma persona. Reúne las mismas características que el personaje que hoy nos hizo dudar de su presencia en nuestro tranquilo municipio-se frotó las manos el guardia.

Raúl, mientras tanto y aprovechando la coyuntura, se fue directamente para la bodega con todas las llaves para ver si alguna de ellas cumplían la misión de abrir la puerta. Pasó por la puerta del despacho del Prior y oyó que hablaban precisamente de él, no se detuvo ni un instante, su objetivo era llegar cuanto antes al lugar donde se encontraba Ariel, su niña del alma. Si salían vivos de esta, le contaría todos los sentimientos que sentía hacia ella, no perdería ni un día más…”

salmorelli dijo...

“… ¿Dónde se habrá metido, Raúl? – Preguntó en voz alta Ariel.-
- Dios quiera que no haya caído en manos de esos salvajes con hábitos.-contestó, Marcos.- ¿Qué tipo de relación te une a Raúl?
- ¿Relación? , Es mi mejor amigo desde hace mucho tiempo, nada más.
- Pues, ¿no lo recuerdo en la facultad?
- No, Raúl no estudió con nosotros, es mayor que yo varios años.
- ¿Y nunca ha existido nada entre vosotros? No me lo creo –le dijo a Ariel con sonrisa picarona e incrédulo al conocer la promiscuidad de su amiga.-
- La verdad sea dicha, no. Y te juro que nunca ha sido por falta de ganas, a mi Raúl me atrae hasta el extremo; tiene una personalidad que esta por encima del resto de personas que conozco, su mente es abierta y comprensiva y además físicamente es…
- Bueno, bueno, para ya. Tú, lo que estás es enamorada de ese hombre.
- Y tú eres tonto del culo, ¿Para que preguntas? Mi historia con Raúl está por encima de cualquier atracción, siento que nos une algo espiritual. El comprende lo que yo siento por dentro y guarda silencio cuando tiene que guardarlo.
- Si, pero tiene que haber algo más, Ariel, yo también tengo amigos y amigas muy especiales con los que contar y con ninguno, cuando hablo de ellos me brillan los ojos, como te sucede a ti cuando hablas de él.
- Bueno, será mi amor platónico, aunque he de reconocerte que en las pocas ocasiones que lo he besado he sentido algo especial que me lleva a desear al menos otro momento más adelante para poder besarlo de nuevo. En fin es algo muy extraño, porque de todas formas es un amor imposible y sólo puedo considerarlo mi amigo.-concluyó refunfuñando, Ariel.-
- ¿Por qué imposible?

Sin tiempo para contestar a su pregunta se oyó el tintineo del manojo de llaves que debía traer Raúl, para abrir la bodega. Marcos, respiró tranquilo pensando que el fin del cautiverio estaba cerca. En aquél momento, aprovechando el paseo de reconocimiento que los guardias y el hermano Evangelino realizaban por las habitaciones de la planta superior, se abrió el portón y el Prior dejó ver con la luz de un candil el revolver que llevaba en su mano derecha…”

mari dijo...

Muchas gracias Lola,por este poquito,prometo portarme bien y dejarte tranquila un tiempecito...

Pero no tardes mucho!!!!!!!

Un besito.

Lola dijo...

“…El superior del convento, con los ojos ensangrentado, tenía sed de muerte, deseaba a toda costa terminar con todo lo que ha su primo le hubiese aportado placer y felicidad. Lo tenía decidido, acabar con la vida de la joven muchacha sería su orgasmo más placentero. La furia y la venganza no pusieron frenos al Prior, sin pensarlo más, se dirigió hacia la bodega para ver cumplido sus sueños.

-¿Raúl?, ¿eres tú de nuevo?-preguntó impaciente y emocionada Ariel.

-Soy yo, pero no hagas demasiado ruido, pueden oírte. El Prior del convento no se anda con tonterías, es capaz de todo y si descubre que yo estoy aquí caeremos todos.

Fue probando una a una las llaves, todas eran antiguas y casi del mismo tamaño, simplemente variaba la mueca que hacía que coincidiera con la ranura de una puerta en concreto. Los nervios empezaban a adueñarse del instante, las gotas de sudor frío recorrían la cara del confidente, sus manos empezaban a temblar y el tiempo se volvía en contra. Los latidos de su corazón retumbaban en el interior de la bodega al oír pasos de sandalias que cada vez se aproximaban más al escenario.

Pietro se disponía a abrir la puerta que daba paso a las escaleras de la bodega, lugar oscuro que simplemente era iluminado por su candil. En ese preciso instante, Raúl con la última de las llaves pudo abrir la puerta que lo uniría a su fiel amiga. Una puerta se abría y otra se cerraba bruscamente, el portazo que dio el Prior quebró de miedo la alegría que segundos antes habían experimentado Marcos y Ariel.

El confidente al asustarse, de un brinco entró en la bodega y cerro con fuerza. Pietro bajaba con cuidado uno a uno los quince peldaños que lo guiaban al lugar donde retenía a su última victima. Última o últimas nada ni nadie le impedirían acabar con la sonrisa de Ariel, primero le contaría que su querido amado estaba muerto y que ella seguiría sus pasos.

Los dos guardias civiles y el hermano Evangelino ya repasaron todas las habitaciones, iban hablando tranquilamente cuando el sargento preguntó que dónde su ubicaba la bodega.

-Me dijo usted que el tal inspector tenía interés por conocer la bodega, ¿verdad?, ¿vamos a verla?, quizás simplemente se trate de un pobre borracho que busca su motín más preciado, el almacén de Baco-dijo entre risotadas y de forma burlesca el sargento.

-Claro que sí, os llevaré al lugar más cotizado que tenemos en nuestra hospedería y si me lo permitís os daré a probar el mejor de los caldos que tenemos almacenado en nuestras barricas. El hermano Evangelino, con la emoción y con lo simplón que era, había olvidado por completo que tenían a dos personas secuestradas.

-Seguidme, no os defraudaré, ya veréis como llevo toda la razón del mundo. Es un lugar santo.

Los tres anduvieron el largo pasillo de forma relajada, los guardias iban contemplando la rica decoración que tenían aquellas paredes. No tenían prisa alguna, allí estaban más animados que en el cuartel, el día estaba muy frío y tampoco tenían ganas de dar vueltas por el pueblo y ver siempre las mismas caras.

El Prior, con sonrisa maquiavélica, al sentir el portazo de la portezuela de la bodega supo que tenía a los tres arrinconados en la misma jaula. No había escapatorias, allí estaban para recibir su juicio. A toda prisa buscó las llaves y sin tiempo que perder abrió la puerta.
Estaban los tres abrazados y temblando a la misma vez, sentían escalofrío y calor. Sensaciones de alegría y miedo, no sabían bien que estaba ocurriendo y, lo peor, no sabían que pasarían con sus vidas.

-¿Tenéis miedo?, ¿habéis hecho algo malo o sois niños buenos?-decía a carcajadas el monje mientras dejaba al descubierto su revolver.
-¿Qué quieres maldito Pietro?, ¿te has vuelto loco?, ¿por qué quieres matarnos?-salió en defensa el Padre Marcos.

-Tengo sed de venganza, quiero la vida de esa que tienes a tu lado. Ya he terminado con la de Robert y mi objetivo es ella.

-¿Robert?, ¿has matado a Robert?-gritaba entre lágrimas la joven.

-Bingo!!!, has acertado, tu queridísimo amante está frío y del color de la cera, esta tarde lo enterraremos, pero nos gustaría que le hicieses compañía para su último viaje, ¿estás dispuesta?, a ver demuéstrale tu amor a mi primito y no me pongas las cosas muy difíciles o te acompañaran también tus querido amigos.

-No le harás daño, hijo de puta, antes tendrás que matarnos a nosotros, ¿me oyes?, no pondrás ni un solo dedo en el cuerpo de Ariel, antes tendrás que terminar con nosotros-dijo con rabia el confidente.

-Como queráis, me da igual, tengo balas suficientes para todos y mi dedo no soltará el gatillo hasta que no termine con ella, ¿por quién comienzo?

-Por mí,- dio un paso al frente el joven sacerdote-, aquí tienes mi cuerpo, pero déjales marchar. Sacrifico mi vida y tú los dejas libres, ¿te parece?

El hermano Evangelino se dispuso a abrir la puerta, cuando de repente se escuchó un fuerte disparo. El olor a pólvora recorrió el pasillo y los dos guardias, a oscuras, emprendieron el camino que el humo le indicaba.

-Algo debe estar pasando ahí abajo, pide refuerzos-mandó el sargento.

-Ahora mismo, Señor.

Al llegar a la bodega, el sacerdote estaba malherido en el suelo, un charco de sangre lo envolvía.
Antes de disparar, Raúl se abalanzó sobre el monje desviando, así, el objetivo del disparo. La bala fue a para a la pierna de Marcos y no a la cabeza como tenía destinado el Prior.

El sargento corrió a prestar ayuda al confidente, que con grandes dosis de fuerza, estaba tirado en el suelo sujetando al monje y al arma que llevaba consigo.

-¡Quítale el revolver!, está completamente loco y puede correr más sangre todavía-gritaba Raúl

Martínez y Henares, cumplieron las órdenes del confidente, se lanzaron al suelo para quitar el arma al monje. El objetivo es dejar indefenso al malvado monje, su locura podría provocar daños irreparables, exclamaba el sargento.

Ariel sentada junto al cuerpo de Marcos, daba ánimos al sacerdote y acariciaba dulcemente su pelo.

-No te preocupes viejo amigo, la ambulancia ya viene de camino y todo saldrá bien. Tu pierna se curará y haremos una gran fiesta.

-Gracias pequeña, hago balance de esta tarde-noche y lo bueno pesa más que lo malo. Gracias por regalarme ese momento de pecado que jamás podré olvidar, pero ahora más que nunca debo mi vida a Dios. No me arrepiento de nada de lo ocurrido, tenerte en mis brazos de nuevo ha sido el mayor de los regalos, pero prométeme una cosa, que hablarás con esa chico y le dirás toda la verdad, nada es imposible-rogó casi sin fuerzas el cura.

-Está bien Marcos, pero debes de comprender que siento pena por la muerte de Robert, era buena persona y no se merecía esta muerte. Durante un largo periodo de tiempo le he entregado mi corazón.

-Te entiendo perfectamente, pero solo piensa una cosa, que se cierra una puerta y se abre otra, no te cierres a cosas pasadas y vive cada día intensamente, te lo mereces.

Fueron las palabras que Marcos dedicó a Ariel en su delicado estado. Los médicos le hicieron las primeras curas y se lo llevaron urgentemente.
Raúl abrazó a Ariel de la forma que siempre soñó, las lágrimas surcaron sus mejillas y un dulce beso los unió para siempre.

Fin

Lola dijo...

Todo llega a su fin y este encuentro ya culminó. Deseo que os haya gustado y que hayan disfrutade con sus personajes.
Gracias a Salmorelli por enseñarme cada día y gracias todos/as por seguir esta pequeña historia.

Un beso

salmorelli dijo...

Gracias a tí, Lola, por permitirme utilizar tu rinconcito y dejar que me uniera a la aventura que iniciastes y a la que has puesto punto y final en el día de hoy. Todos aprendemos de todos y espero no haber distorsionado mucho lo que tu buscabas en esas 24 horas que ha durado el relato del "Encuentro". Por mi parte quedo a tu disposición para iniciar otra aventura o para completar ésta que se ha terminado hoy y llevarla al mundo de la novela.

Un beso

mari dijo...

Solo puedo decir GRACIAS!!!!!

Cuidaros mucho...
Un beso.

sueños dijo...

Mi embriagadores amigos he disfrutado lo indecible con el relato, pero si os digo mi verdad el final que habeis buscado no complace mi espectacion. Se que sere criticado por ciertos sectores pero es mi verdad.

javi dijo...

Me tiene que perdonar pero estoy con sueños . hemos disfrutado mucho con este relato pero este no era el final qu ese merece.

besos y un abrazo a todos

suggar dijo...

Lola yo creo en vuestra defensa, que hay una segunda parte, para atar cabos, porque la tía del chamuscado todavía lo está buscando.

LUPA dijo...

parece ser mi niña que no gusto a la pandi el final de la historia, pero que terminara empatada con raul me fascino

lilita dijo...

veo chevere el final y no echo de menos el dejar en el aire nada. de la misma manera que a Lupita no me ha disgustado el empate entre Ariel y Raul, aunque prefería al sacerdote.

annasunn dijo...

Pues a mi me ha encantado,aunque si que es verdad que sería estupendo que enlazaraís una segunda parte,les he cogido cariñito a Ariel,Marcos y Raul.Besos Lola.

mari dijo...

Lola,guapa para cuando algo nuevo???
No te canses de nosotros vale!!!!

Un beso.