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A mis amigos, poquitos, pero buenos...

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Con esta magnífica viñeta de Ramón quisiera poner en valor a mis amigos (cuando hablo de amigos me refiero a ellos y a ellas). La moraleja de la misma queda clara “un AMIGO, quizás no sea capaz de levantarte, pero buscará la forma de no dejarte caer” Mi agradecimiento a quien me enseñó, en breve espacio de tiempo, que la vida tiene más colores que los convencionales , a esa persona que no le importó la distancia para mantener viva y grande una amistad, a ese par de dos que siempre tienen su casa abierta para que yo me sienta agusto y arropada y a las que se alejaron, pero siguen viva en mi corazón y a todas aquellas personas que alguna vez en el camino fueron consideradas o se consideraron AMIGAS. Gracias de todo corazón por estar conmigo, por mimarme, por regalarme sonrisas, abrazos y besos. Gracias por darme un sitio privilegiado en vuestras vidas y por tratarme con suma importancia y respeto. Gracias por no dejarme caer!!! Un besazo.

Aparta la piedra del camino...

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Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino . Gabriela Mistral (Premio Nobel de Literatura) Una nueva primavera nos ha dado la bienvenida, despiertan los campos de su letargo y miles de colores, de todas las tonalidades, están presentes en las flores formando una acuarela de difícil imitación. Maravillosa postal la que todos los montellaneros y montellaneras tenemos el privilegio de guardar en nuestras retinas para siempre llevar a gala nuestro pueblo. Estampa bonita, sin lugar a dudas, pero como todo en esta vida tendrá algunas piedras con la que podamos tropezar, habrá zonas sin flores que nuestros ojos no apreciaron en un primer momento y el sol en ciertas ocasiones no brillará como más nos guste. En esos momentos donde la fuerza flaquea y el ánimo no nos acompaña, es cuando debemos de sentarnos y pensar en el camino, en el sendero de nu...

Destino

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Miró el reloj de nuevo y marcaba las 14:30. La jornada había pasado ligera, pero a la vez muy lenta, miró la hora una y mil veces hasta que por fin llegó el momento. Salió media hora antes de su trabajo, no podía llegar tarde a la estación. Su tren partía a las 16:00 horas y no podía permitirse el lujo de perderlo, así que recogió todas sus pertenencias y muy alegremente se despidió de compañeras y compañeros para emprender el camino elegido. La primavera hacía algunos días que se había instalado en la ciudad donde trabajaba. El olor de los naranjos a azahar y los coletazos finales de un incienso colmado de melancolía impregnaban las calles eternas de un lugar maravilloso para la retina del visitante. Aun así, esa mañana el cielo se había despertado con ganas de llorar y alguna tormenta que otra había pillado desprevenido a más de un transeúnte que, después de un invierno pasado por aguas, había jubilado el paraguas hasta el otoño próximo. Después de sortear los atascos, propios de...

…una vuelta detrás de otra

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Pasaba una y otra vez por encima de ella, no paraba, hacía tanto tiempo que la conocía que le había cogido cariño, en alguna ocasión que otra, llegó a pensar que era amor lo que sentía, idea que volaba de su mente de forma acelerada cuando la realidad aplastante caía sobre su tiempo. - Vivimos juntas bajo una misma esfera y ni si quiera te has parado un momento a conversar conmigo -le comentó un día armada de valor-. - Lo siento, de verdad que lo siento. Mi cometido es dar vueltas, una detrás de otra y en el mismo espacio de tiempo y te aseguro que me gustaría pararme un poco, pero no quiero. - No entiendo nada, te gustaría parar, pero no quieres, eso me suena a incongruencia, ¿no crees? - Llámalo como quieras, tengo razones más que suficientes para no parar. Algún día comprenderás el sentido que motivan este ritmo de vida. - ¿Razones?, pero si te vas a volver loca, ni el pulso de la muñeca va tan deprisa como tú. Si fueses a mi ritmo podríamos compartir una y mil cosas. Cogidas d...

Felicidades!!!

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Hoy, 6 de abril, no me detendré en reflexionar, no escribiré nada sobre lo injusta que es la sociedad. Hoy me detengo en felicitar a una de las personas más importantes de mi existencia, mi hermano. Aquella persona que desde el minuto cero de mi vida ya estaba conmigo y desde ese preciso instante os puedo asegurar que me quería con locura. Como podréis entender no puedo ser objetiva al hablar de él, pero lo mejor de todo es que tampoco hay descripción mala que lo defina, o incluso llego a pensar que roza la perfección; dueño de la nobleza, la educación por montera, trabajador sin pereza, PERSONA EN MAYÚSCULAS, seguidor de la humildad y padre ejemplar. Te doy las gracias por todo el apoyo que me prestas, por el tiempo que me dedicas, por estar siempre a mi lado y sobre todo por quererme. Mis mejores deseos de felicidad y con la esperanza puesta en que nunca dejes de estar cerca mía. Te quiero

Jesús es juzgado por Pilato

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Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: « ¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?» Ellos gritaron de nuevo: «Crucifícalo». Pilato les dijo: «Pues ¿qué mal ha hecho?» Ellos gritaron más fuerte: «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. (Evangelio según San Marcos. 15, 12-15) Al leer el anterior testimonio no parece que hayan pasado casi dos mil años, puesto que día a día escuchamos, vemos o presenciamos actos de rechazo, odio e incomprensión. No podemos mirar estos hechos como algo lejano en la historia y como si no nos afectasen a nosotros. El pecado de todas y cada una de las personas es el que crucifica a Cristo. ¿Quién no ha interpretado alguna vez en su vida el papel de Pilato?, alguien que se declara neutral, se lava las manos para dejar clara su indiferencia y para colmo tiene plena libertad de elegir al malhechor, para su puesta en libertad, y condena a...

...se cerró

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                                                                                          Foto: Gregorio Colago Quiso cerrar la ventana y la cerró, quedando las rejas muertas al balcón. Ésta será la mejor manera, pensó. Los segundos latían a contrarreloj. No se me escapa el tiempo y lo intentó, saliendo de prisa al escalón. Los ladrillos de blanco pintó, derramando el resto en su corazón. Macetas de geranios descolgó, y pétalos de todos los colores guardó.